Violencia Contra la Mujer / Violence Against Women

Región América Latina y el Caribe / Latin America and the Caribbean Region
September 2, 2020
By: 
Coromoto Jimenez de Salazar, Diócesis de Venezuela (IX Provincia) / Coromoto Jimenez de Salazar, Diocese of Venezuela (Province IX)

Las Naciones Unidas definen la como violencia contra la mujer “todo acto de violencia de género que resulte o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública  como en la vida privada."

En 1993, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, 4ta. Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció oficialmente el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, derecho que también se reconoció en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), de 1994.

La Violencia de Pareja, se refiere al comportamiento de la pareja o ex pareja que causa daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.

La Violencia Sexual es cualquier acto Sexual, la tentativa de consumar u otro acto dirigido contra la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de su relación con la víctima en cualquier ámbito. Comprende la violación que se define como la penetración mediante coerción física o de otra índole de la vagina o el ano con el pene u otra parte del cuerpo u objeto.

Cabe destacar entre otros actos de violencia encontramos: violaciones de derechos humanos contra la mujer y niñas en situaciones de conflicto armado, esclavitud sexual, embarazos forzado, esterilización forzada, aborto forzado, la utilización coercitiva o forzada de anticonceptivos, infanticidio de niñas y la determinación prenatal del sexo, la trata de mujeres y niñas con intenciones de comercio sexual, entre otras.

Según la OMS, las estimaciones mundiales publicadas indican que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de parte de su pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. La mayoría de estos casos son violencia infringida por su pareja. En todo el mundo, casi un tercio de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Un 38% de los asesinatos de las mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja, la violencia puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y en algunos entornos puede contraer el VIH/SIDA. El bajo nivel de instrucción e historias previas a nivel familiar puede  conllevar a  muchas parejas ser víctimas de este flagelo.

La violencia contra las mujeres constituye un problema de salud pública y una barrera de desarrollo económico.

Es una causa principal de lesiones y discapacidad de mujeres de muchas partes del mundo, así como un factor de riesgo de otros problemas de salud física, mental sexual y reproductiva.

Tiene consecuencias a largo plazo e intergeneracionales, para la salud, el desarrollo y el bienestar de los hijos de las mujeres maltratadas y tiene consecuencias sociales y económicas negativas en toda la sociedad.

Dentro de los Objetivos estratégicos de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (BDPfA) adoptada la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 encontramos la Violencia contra la mujer, donde dice que esta impide el disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales.

Desde la Conferencia de Nairobi (1985) se ha ampliado considerablemente el conocimiento de las causas, las consecuencias y el alcance de esa violencia, así como las medidas encaminadas a ponerle fin.

Los países de la Región de América Latina y el Caribe no escapan a esta realidad, los gobiernos y ONG´s han asumido diferentes compromisos en lo que se refiere a los derechos de la mujer.

Hay una necesidad de mejorar las respuestas de las instituciones claves de todos los sectores frente a la violencia contra las mujeres y niñas. Las mujeres que viven en situación de violencia en América Latina y el Caribe, no siempre buscan ayuda, a menudo porque no saben a dónde ir o no confían en que recibirán una ayuda eficaz, compasiva y confidencial.

Los tomadores de decisiones y los programadores deben afrontar las normas y actitudes que generen estrategias eficaces que contribuyan  a la prevención y den respuestas certeras a la violencia contra las mujeres y conlleven a la promoción amplia de la igualdad de género.

Dentro de las estrategias de prevención y respuestas a la violencia contra las mujeres en la Región de América Latina y el Caribe debemos considerar:

  • Reformar la legislación tanto penal como civil en los países miembros de la región
  • Realizar campañas mediáticas y de promoción para crear conciencia
  • Aumentar la posibilidad de que las mujeres ejerzan sus derechos civiles
  • Establecimiento de coaliciones y redes de instituciones gubernamentales y de la sociedad civil que puedan colaborar a fin de establecer y aplicar enfoques integrales para abordar la violencia contra las mujeres
  • Recurrir a la movilización comunitaria y a la  comunicación social para lograr cambios sociales
  • Trabajar con miras a transformar a las  instituciones enteras de cada sector utilizando una perspectiva de género, enfocando la atención a la violencia contra las mujeres en los servicios de salud sexual y reproductiva
  • Promover el empoderamiento económico de mujeres y niñas
  • Involucrar a hombres y niños varones para promover la no violencia y la  equidad de genero
  • Prestar servicios de intervención temprana a las familias en riesgos

Muchas han sido las campañas promovidas por ONUMUJERES y Naciones Unidas para la prevención de la Violencia contra las mujeres y niñas, las cuales debemos seguir apoyando para ver si de esta manera se acaba con el Circulo de la Violencia, entre estas están:

Algunos estudios y análisis de la problemática de la violencia contra la mujer y sus consecuencias, realizados en el marco de la Pandemia por COVID-19 en diferentes ámbitos. Entre los más destacados:

La Declaración Escrita por el Reverendísimo Michael Curry, Obispo Presidente de la Iglesia Episcopal a la Sesión # 64 de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Condición de la Mujer, afirma en su primera parte que: “como Cristianos creemos que Dios creo a todos los humanos por igual a imagen de Dios y dignos de dignidad, recursos adecuados, amor, libertad y una relación vital con Dios y la creación.”

Además dice que, “Nuestra esperanza cristiana es transformar los sistemas injustos de opresión, desafiar la violencia y buscar la paz y la reconciliación. Respondiendo a las buenas nuevas del evangelio y la abundante gracia y de amor de Dios, afirmamos el llamado a elevar a las mujeres y las niñas, señalando su diversidad, honrando a nuestros precursores y dando la bienvenida a la próxima generación.”

Una de las prioridades de La Iglesia Episcopal en este documento, es la erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas: “ En 2015, nuestra Iglesia señalo que lamentaba profundamente la falta de progreso para detener la pandemia mundial de violencia contra las mujeres” también señaló: “La  igualdad de género solo se logrará cuando todos los miembros   de la sociedad comprendan sus beneficios sociales, económicos y políticos a través de una educación culturalmente contextualizada de calidad de género que incluye a hombres y niños, identifica las causas fundamentales de la discriminación de género, como tradiciones culturales creencias religiosas dañinas, sexismo, machismo y patriarcado y la consiguiente disminución de la plena dignidad de las mujeres y niñas.”

______________________

Sobre la autora: Sirvo en Mujeres Episcopales. Representante ECW IX Provincia 2006-2012. Sirvo en el equipo de Mujeres Ecuménica, activista en prevención de VIH-SIDA y violencia de género, delegada en UNCSW 59, UNCSW 61 y UNCSW 62. Enfoco mi liderazgo en la Misión, Visión y Ministerio Social y en la promoción del empoderamiento de la mujer dentro y fuera de la Iglesia Episcopal. Serví en el Consejo Ejecutivo TEC (2012-2018). Diputada CG #78, CG #79. Estudios superiores en Trabajo Social, Diplomado en Teología y Sociedad. Sirvo en el Equipo de Migración en AL y el Caribe.

______________________

The United Nations defines violence against women as “any act of gender-based violence that results or may result in physical, sexual or psychological harm to women, including threats of such acts, coercion or arbitrary deprivation of liberty, whether they occur in public life or in private life."

In 1993, in the Declaration on the Elimination of Violence against Women, 4th General Assembly of the United Nations officially recognized the right of women to live free from violence, a right that was also recognized in the Inter-American Convention to Prevent, Punish and Eradicate Violence against Women (Convention of Belém do Pará) in 1994.

Intimate Partner Violence refers to the behavior of the partner or former partner that causes physical, sexual or psychological harm, including physical aggression, sexual coercion, psychological abuse and control behaviors.

Sexual Violence is any Sexual act, the attempt to consume or another act directed against the sexuality of a person through coercion by another person, regardless of their relationship with the victim in any area. It includes rape which is defined as penetration by physical or other coercion of the vagina or anus with the penis or another part of the body or object.

Among other acts of violence we find: human rights violations against women and girls in situations of armed conflict, sexual slavery, forced pregnancies, forced sterilization, forced abortion, the coercive or forced use of contraceptives, infanticide of girls and the determination prenatal sex, trafficking in women and girls with intentions of commercial sex, among others.

According to the WHO, published global estimates indicate that around one in three women in the world have suffered physical and/or sexual violence by their partner or sexual violence by third parties at some point in their life.

Most of these cases are violence inflicted by your partner. Around the world, almost a third of women who have been in a relationship report having suffered some form of violence by their partner at some point in their lives, 38% of the murders of women that occur in the world are committed by their partner, violence can negatively affect the physical, mental, sexual and reproductive health of women and in some settings they can contract HIV/AIDS. The low level of education and previous histories at the family level can lead to many couples being victims of this scourge.

Violence against women constitutes a public health problem and a barrier to economic development.

It is a leading cause of injury and disability for women in many parts of the world, as well as a risk factor for other physical, mental, sexual, and reproductive health problems.

It has long-term and intergenerational consequences for the health, development and well-being of the children of battered women, and has negative social and economic consequences throughout society and life.

Within the Strategic Objectives of the Beijing Declaration and Platform for Action (BDPfA) adopted by the 1995 Fourth World Conference on Women, we find Violence against women, where it says that it impedes the enjoyment of human rights and fundamental freedoms.

Since the Nairobi Conference (1985), knowledge of the causes, consequences and scope of such violence, as well as the measures aimed at ending it, has expanded considerably.

The countries of the Latin American and Caribbean Region are not immune to this reality, governments and NGOs have made different commitments regarding women's rights.

There is a need to improve the responses of key institutions in all sectors to violence against women and girls. Women living in situations of violence in Latin America and the Caribbean do not always seek help, often because they do not know where to go or do not trust that they will receive effective, compassionate and confidential help.

Decision-makers and programmers must confront the norms and attitudes that generate effective strategies that contribute to prevention and provide accurate responses to violence against women and lead to the broad promotion of gender equality.

Within the strategies for prevention and responses to violence against women in the Latin American and Caribbean Region, we must consider:

• Reform both criminal and civil legislation in the member countries of the region
• Carry out media and promotional campaigns to raise awareness
• Increase the possibility for women to exercise their civil rights
• Establishment of coalitions and networks of government and civil society institutions that can collaborate to establish and apply comprehensive approaches to address violence against women
• Use community mobilization and social communication to achieve social change
• Work with a view to transforming the entire institutions of each sector using a gender perspective, focusing attention on violence against women in sexual and reproductive health services
• Promote the economic empowerment of women and girls
• Involve men and boys to promote non-violence and gender equity
• Provide early intervention services to families at risk

There have been many campaigns promoted by UN Women and the United Nations for the prevention of Violence against women and girls, which we must continue to support to see if in this way the Circle of Violence is ended, among these are:
• November 25 is the International Day of Non-Violence. 16 Days of Activism www.unwomen.org
• The UNITE campaign of the Secretary General of the United Nations, which operates in the 33 countries of the region, emphasizing that the elimination of violence is everyone's responsibility.

Some studies and analysis of the problem of violence against women and its consequences, carried out in the framework of the COVID-19 Pandemic in different areas. Among the most prominent:
• Violence against women in times of the COVID-19 Pandemic has increased in all areas of society. https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/4/statement-ed-phumzile-violence-against-women-during-pandemic
• Violence Against Women in Time of COVID-19 in Latin America and the Caribbean. https://lalupa.press/2020/07/22/la-pandemia-invisible/

The Statement Written by the Most Reverend Michael Curry, Presiding Bishop of the Episcopal Church to Session # 64 of the United Nations Commission on the Status of Women, affirms in its first part that: “as Christians we believe that God created all humans alike in the image of God and worthy of dignity, adequate resources, love, freedom and a vital relationship with God and creation."

He further says that, “Our Christian hope is to transform unjust systems of oppression, challenge violence, and seek peace and reconciliation. Responding to the good news of the gospel and God's abundant grace and love, we affirm the call to uplift women and girls, highlighting their diversity, honoring our pioneers, and welcoming the next generation.”

One of the priorities of The Episcopal Church in this document is the eradication of violence against women and girls: “In 2015, our Church indicated that it deeply regretted the lack of progress to stop the global pandemic of violence against women” also I point out: “Gender equality will only be achieved when all members of society understand its social, economic and political benefits through a culturally contextualized quality gender education that includes men and boys, identifies the root causes of discrimination of gender, as cultural traditions harmful religious beliefs, sexism, machismo and patriarchy and the consequent diminution of the full dignity of women and girls."

___________________

About the author: I serve in Episcopal Women. Representative ECW Province IX 2006-2012. I serve on the Ecumenical Women team, an activist in the prevention of HIV-AIDS and gender violence. Delegate at UNCSW 59, UNCSW 61, and UNCSW 62. I focus my leadership on Mission, Vision and Social Ministry and on promoting the empowerment of women inside and outside The Episcopal Church. Served on the TEC Executive Council (2012-2018). Deputy GC#78, and GC#79. Higher studies in Social Work, Diploma in Theology and Society. I serve on the Migration Team in LA and the Caribbean.