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Sermón del Viernes Santo del obispo primado Michael Curry del oficio transmitido en vivo desde la Iglesia del Descanso Celestial, Nueva York

April 10, 2020

Lo que sigue es el texto del sermón del Viernes Santo del obispo primado Michael curry desde la iglesia del Descanso Celestial [Church of the Heavenly Rest], Nueva York, Nueva York. Este sermón fue grabado con antelación para incluirlo en la transmisión en vivo del oficio de culto de la Iglesia el 10 de abril de 2020.

Este sermón se puede ver en cualquier momento haciendo clic aquí.
El video aparece en la sección de "Semana Santa 2020" en la parte inferior de la página web. Busque dónde cambia el fondo de la página web de blanco a negro.

 

Iglesia del Descanso Celestial
Viernes Santo
10 de abril de 2020

Michael B. Curry

 

Hola a todos mis amigos de la Iglesia del Descanso Celestial, a Matt y a todo el clero, y querido pueblo de Dios. En esta época de COVID-19, en tiempos difíciles para nosotros aquí en nuestro país y para las personas de todo el mundo, es justo y necesario que nos reunamos virtualmente en este Viernes Santo.

Del Evangelio según San Juan:

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y a su lado al discípulo a quien él amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento ese discípulo la recibió en su casa.

El Viernes Santo es el completo evangelio de Dios, resumido en un acto de amor sacrificial. Antes, en Juan 3:16, el evangelio de Juan dice que tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito. Jesús dio su vida no para apaciguar a una deidad enojada. Dio su vida no por algún motivo egoísta. Dio su vida para mostrarnos cómo es el amor. Hasta donde llega el amor, que el amor busca el bien, la prosperidad y el bienestar de los demás. Dio su vida para mostrarnos que el amor es el camino a la vida. A medida que envejezco, estoy cada vez más convencido de que el Evangelio es muy sencillo. Llevarlo a cabo es complejo y difícil, pero la esencia es muy sencilla.

Dios vino a habitar entre nosotros en la persona de Jesús de Nazaret para enseñarnos la manera de vivir. Jesús vino a mostrarnos la manera de vivir como Dios lo había planeado puesto que Dios creó todas las cosas. Vino a mostrarnos el camino hacia una relación justa y reconciliada con el Dios y creador de todos nosotros. Vino para mostrarnos la manera de estar en una relación justa y reconciliada entre nosotros como hijos de este único Dios y creador de todos nosotros, que Dios vino al mundo en la persona de Jesús para enseñarnos a llegar a ser más que conjuntos individuales de interés propio, a elevarse por encima y más allá de uno mismo, a elevarse por encima y más allá del yo, elevarse y convertirse en nosotros: la familia humana de Dios. Nos mostró la manera de ser uno con Dios y con los demás y, al hacerlo, encontrar la vida como Dios lo había planeado desde el principio. Jesús vino a mostrarnos cómo llegar a ser algo más que meramente la raza humana, una categoría biológica.

Él vino a mostrarnos cómo llegar a ser la familia humana de Dios, la familia de Dios, y en eso radica nuestra esperanza y nuestra salvación. Y ahora más que nunca en este momento de adversidad y sufrimiento, enfermedad y muerte, cuando los viejos esclavos dirían que hay problemas en la tierra; ahora más que nunca, debemos recordar que Dios tiene el propósito y la intención para nosotros de convertirnos en la familia humana de Dios y en eso radica nuestra esperanza y nuestra salvación.

La verdad es que si miras a Jesús en la cruz, realmente puedes verlo. Puedes ver esta forma de amor que tiene lugar en la cruz. En el Evangelio de Juan, Jesús está muriendo, y casi puedes imaginarlo con la cara ensangrentada y sudorosa en ese calor palestino, con la corona de espinas hincándole la frente y haciéndole gotear sangre. Casi puedes imaginarlo allí abriendo los ojos con el escozor del sudor, y siendo capaz de distinguir a la fiel María Magdalena, a María, la esposa de Cleofas, y a su madre, y al discípulo a quien él amaba.

Y en medio de eso, el amor habla. Él le dice a su madre, “Mujer”, y luego mira al discípulo: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y para el discípulo: “Ella es tu madre. Ahí está tu madre”. Y el evangelio de Juan dice que ese discípulo se llevó a María a su casa, como su propia madre. Jesús dio su vida y nos mostró cómo es el amor. Ese discípulo cuidó de María como su madre y ella cuidó de él como su hijo. No había seguridad social en el siglo I. No había Medicare ni Medicaid en el siglo I. Las mujeres no tenían derechos de herencia. Incluso si hubiera habido alguno en el siglo I, una viuda posiblemente sin el apoyo de su hijo mayor, podría quedarse en la indigencia. Este fue Jesús velando por su madre. La confiaba en el hogar y al cuidado de alguien que no era su pariente de sangre.

Él creó una nueva familia por amor. Las familias se crean por amor o, a veces, por la sangre. Pero el amor es lo que hace a una familia. No es un accidente que casi tan pronto como Jesús le dice eso a su madre y a ese discípulo y crea una nueva familia, si se fijan detenidamente en el capítulo 19 de Juan, es después de eso, casi inmediatamente después de eso, que Jesús simplemente dice: “Tengo sed”.  Le dieron algo de beber y luego dijo: “Consumado es”. Esto no quiere decir que se acabó. La palabra griega significa que [todo] se ha cumplido. He hecho lo que vine a hacer. Les he mostrado cómo se ve el amor. Les he mostrado el estilo de vida de Dios. Todo está cumplido. Ámense unos a otros. Con esto, todos sabrán que ustedes son mis discípulos, que se aman unos a otros. Como el padre me ha amado, yo también los he amado. Permanezcan en mi amor. Porque Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tu fuerza. Ese es el primer y gran mandamiento.

Pero el segundo es semejante. Amarás a tu prójimo como a ti mismo en estos. Ama a Dios, ama a tu prójimo, ámate a ti mismo. De este amor depende toda la ley, todo lo que Dios ha estado tratando de decir en la Biblia, en la tradición. El amor es la forma de convertirse en algo más que conjuntos individuales de interés propio, es la forma de convertirse en la familia humana de Dios y definir la vida en común. Es la forma de soportar tiempos difíciles. El amor es la forma de cumplir el sueño de Dios para nosotros. Incluso en medio de una pesadilla.

Hace algunos años, escuchaba la radio pública un domingo por la tarde. Fue en los meses de verano, en agosto, creo que estaba de vacaciones, y la transmisión era sobre un ensayo fotográfico publicado recientemente por un hombre llamado Norman Gershman, un destacado fotógrafo. Este ensayo en particular era de fotografías de los musulmanes de Albania en la actualidad, pero también de hace muchos años, y contaba la historia de esta comunidad musulmana. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando gran parte del mundo se entenebreció, una edad oscura, el fascismo y la intolerancia y el odio eran demasiado fríos y parecían gobernar el mundo. Europa estaba cubierta por nubes de tiniebla. Los ejércitos del Tercer Reich marchaban en una prodigiosa sucesión de conquistas y barbarie en naciones y pueblos que iban cayendo uno tras otro. Los Sudetes, Austria, Checoslovaquia, Polonia, Bélgica, Holanda, Francia. E Inglaterra se quedó sola.

Al mismo tiempo, esos ejércitos de fascismo y conquista comenzaron a marchar hacia el pequeño país de Albania. Se envió un mensaje al Ministerio de Relaciones Exteriores albanés que decía que era responsabilidad del gobierno identificar los domicilios de todos los judíos que vivían en Albania. El canciller era miembro de la pequeña comunidad musulmana de Albania. Y al igual que Harriet Tubman y su ruta clandestina [para el rescate de esclavos fugitivos], él envió instrucciones, discreta y oralmente, a la comunidad musulmana y esto es lo que esas instrucciones decían. “Llevarán a sus vecinos judíos a sus casas. Les darán albergue. Los protegerán lo mejor que puedan. Deben esconderlos. Que se sienten a vuestra mesa. Que duerman en vuestras camas. Que vivan en vuestros hogares. Trátenlos como a vuestra propia familia”. Cuando terminó la guerra, esa pequeña comunidad musulmana había salvado a unos 2.000 judíos del Holocausto nazi.

Amigos míos, Jesús tenía y tiene razón. El amor es la forma de llegar a ser más de lo que seríamos sólo por nuestro propio interés. Jesús tenía razón. El Dr. King lo dijo de esta manera: “La historia está repleta de huesos blanqueados de civilizaciones que se han negado a escucharlo”.

Ama a tus enemigos. Bendice a los que te maldicen. Ama a Dios. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

En este Viernes Santo, que este mensaje de Dios sea para nosotros un mensaje de que juntos, como una familia, la familia humana de Dios, podamos transitar a través de esta tormenta y encontrar luz y esperanza.

Dios les ama. Dios les bendiga. Que Dios nos sostenga a todos en esas todopoderosas manos de amor.

 

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Nancy Cox Davidge
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