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Hábitos de gracia, 20 de abril de 2020: una invitación para ti, del obispo primado Curry

April 20, 2020

Mientras aprendemos a ajustar nuestras vidas dada la realidad del coronavirus y atendemos la solicitud de hacer nuestra parte para frenar su propagación practicando el distanciamiento social, les invito a que se unan a mí cada semana para dedicar un momento a cultivar un «hábito de gracia». Una nueva meditación se publicará todos los lunes  hasta mayo. Estas meditaciones pueden verse en cualquier momento haciendo clic aquí.

20 de abril de 2020:  Dios oye nuestras oraciones

 

 

El desaparecido profesor Walter Wink dice, en uno de sus libros, que «la historia pertenece a los intercesores que creen y oran para que se produzca un nuevo futuro». Ninguno de nosotros conoce el misterio de la oración y cómo funciona. No sé las complejidades de los misterios de la oración. Lo que sí sé y creo es que la oración marca la diferencia. No es una formula mágica. No es una forma de cumplimiento de deseos, pero sí es una forma de traer nuestras necesidades y preocupaciones más profundas y nuestra vida misma a nuestra conciencia y a la presencia de Dios.

Hay una historia interesante en el capítulo ocho del libro de Apocalipsis, sólo algunos versículos, donde se presentan este torbellino de eventos que tienen lugar en la historia y en un mundo en caos y el texto dice: «hubo silencio en el cielo como por media hora» Walter Wink y otros que se fijan en esto dicen que, en su lenguaje altamente simbólico, el libro de Apocalipsis puede intentar decirnos que, incluso en medio de todo el caos del mundo, las oraciones del pueblo de Dios realmente marcan la diferencia. Porque si atienden a esa pequeña sección de los primeros versículos del capítulo ocho de Apocalipsis, durante ese silencio del cielo, dice que las oraciones de los santos se mezclan con el incienso ante el trono de Dios y que esas oraciones ascienden directamente a Dios. Dios escucha nuestras oraciones. Dios responde a la manera de Dios y nosotros respondemos.

La oración es importante. No es magia, pero marca la diferencia. Hay una plegaria en el Libro de Oración que pensé que podría gustarles. Es una oración en tiempos de enfermedad, para uso de la persona enferma, pero tal vez es una oración que puede aplicarse a todos nosotros.

Este es otro día, Oh Señor. Aún no se lo que traerá, pero haz que esté dispuesto para aceptar lo que sea. Si debo estar de pie, ayúdame a hacerlo con valor. Si debo estar sentado, ayúdame a estarlo en calma. Si debo estar acostado, ayúdame a hacerlo con paciencia. Y si debo estar sin hacer nada, que lo acepte con gallardía. Haz que estas palabras sean más que palabras, y dame el Espíritu de Jesús.

¡Oh qué amigo nos es Cristo! Él llevó nuestro dolor. Y nos manda que llevemos todo a Dios en oración. Dios les ama. Dios les bendiga y que Dios les sostenga, a ustedes y a todo este mundo, a la totalidad de la familia humana y a la entera creación en sus todopoderosas manos de amor.

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