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Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal: palabras de apertura del Obispo Primado

July 22, 2020

Lo que sigue es la transcripción de las palabras de apertura del obispo primado Michael Curry en el Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, que se reunió virtualmente el 22 de julio.

Consejo Ejecutivo
22 de julio de 2020
Palabras de apertura

Como bien saben, el mundo entero se enfrenta en diversos grados a una pandemia global del virus COVID-19. Y en cada país, puede haber regiones que se vean más afectadas en un momento y otras menos. Eso es indudablemente cierto para aquellos de nosotros en Estados Unidos. Y es verdad, me percato al escuchar al obispo Allen de Honduras, y también en otros países. Y sólo les recuerdo que lleven al mundo en oración y a nuestros profesionales de la medicina y a nuestros investigadores y a nuestros líderes para que serán prudentes y justos y amorosos en su liderazgo. Y que oren los unos por los otros.

Estos son tiempos difíciles psicológicamente. No soy psicólogo, pero todos estamos un poco cansados ​​y probablemente un poquito claustrófobos en este momento. Hemos estado privados de la interacción humana que tendríamos normalmente, la que nos nutre de muchas maneras y en la que no piensas hasta que no la tienes. La verdad es que somos los mayores dolores de cabeza de los demás y la verdad es que nos necesitamos mutuamente. Y estar separados de esta manera es simplemente difícil para todos nosotros.

Recuerden, pues, alentar a todos a ser amables los unos con los otros, a ser afables y hasta un poco más afables que de costumbre. Debido a que todo el mundo está un poco nervioso y todos estamos cansados ​​y todos estamos fatigados ​​y, para bien o para mal, acabamos de empezar. Esto no es, para usar las palabras de Churchill, ni siquiera el principio del fin ni el fin del principio. Estaremos en esto por un tiempo.

Hablaba por teléfono con el arzobispo Thabo de Sudáfrica mientras hacíamos un podcast sobre el Camino del Amor, y le pregunté: «Bueno, ¿dónde estás? Supongo que estás en la casa del obispo, en el Palacio Episcopal de Ciudad del Cabo». Y él me dijo: «Sí, he estado aquí durante tres meses». Y ellos en Sudáfrica están en la misma situación que nosotros. Hablé con otro arzobispo de África Central, están en el mismo bote que nosotros. Hablé con el arzobispo de Cantórbery y conversó conmigo vía Zoom desde una sala del Palacio de Lambeth. Como dijo Shirley Chisholm en un momento, todos vinimos aquí en diferentes barcos, pero ahora todos estamos en el mismo bote y tenemos que aprender a remar juntos. Oren, pues, por toda la familia humana.

Como pueden saber o no, la Conferencia de Obispos de Lambeth ha quedado aplazada hasta 2022, lo que nuevamente tiene sentido y fue una decisión acertada teniendo en cuenta la salud pública. Suponemos, pues, que será en 2022. Que yo sepa, no se ha fijado una fecha. Por lo tanto, 2022 podría ser un año atareado dependiendo de lo que ocurra en ese año. Los obispos se reunirán la próxima semana para nuestra reunión virtual de la Cámara de Obispos, durante dos días, martes y miércoles. Y les ruego sus oraciones por ellos.

Hemos tenido que agregar una reunión adicional en septiembre porque tenemos muchos asuntos que atender que no pueden resolverse tan rápido como se haría normalmente. Y cuando tienes a quienes son dados al don de la oratoria y la necesidad de expresarse, Zoom dificulta un poco que así sea. Para darle cabida a los dones oratorios que están presentes cuando se reúnen los obispos, hemos agregado otra reunión en septiembre para continuar nuestra labor. El enfoque de esta próxima semana será: «Comunión, humana y divina: Sagrada Eucaristía y reconciliación racial». Y lo hicimos deliberadamente, porque éstas han sido dos preocupaciones con las que la Iglesia y nuestros obispos habían estado batallando y enfrentándose en una variedad de formas.

Y aunque la Eucaristía y la reconciliación racial no parezcan estar íntimamente conectadas, ambas tienen que ver con la comunión con Dios y de los unos con los otros. Tienen que ver con la misma realidad básica que Dios nos ha dado. Y hay otras cosas que están en la agenda. Haremos esta reunión vía Zoom.

Por último, y debido a que probablemente no nos reuniremos antes de octubre, les alentaría y nos alentaría como Iglesia a tener en cuenta, al menos en Estados Unidos, la combinación de realidades difíciles con las que lidiar a un tiempo. Es decir, tienen el virus COVID-19, eso es un hecho. Tienen escuelas tratando de decidir, ¿abrimos o no? Todo el mundo está tratando de determinar qué es lo correcto. Entonces tienen esa ansiedad. Tienen la política de una máscara facial, que de todos modos ... Tienen eso en marcha. Tienen, ¿cómo funcionamos en la sociedad en este contexto? Y luego tienen la realidad del racismo y la supremacía blanca y la reinvención de la policía. Tienen todo eso pasando. Es como si ya tuvieras un incendio y luego coges la gasolina de una elección presidencial y la lanzas al fuego. Así será el otoño. Y ni siquiera hemos pensado en el hecho de que estamos a punto de entrar en la temporada de huracanes.

Reúnen todo eso y tienen una cacofonía del caos humano. De manera que tomo en serio el poder de la oración, y sé que ustedes también. Y creo que tenemos que acrecentar nuestras oraciones durante esta temporada en particular, no sólo aquí en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Las tensiones y las divisiones son reales y profundas. Pero no debemos ser víctimas de ellas. Y entonces tendremos que estar orando y tendremos que hablar para hacer oír una voz cristiana sobre el camino del amor y la justicia y la compasión y la decencia humana y el comportamiento de los adultos como valores y normas por los cuales vivimos como seres humanos, ya seamos cristianos o republicanos o demócratas o de cualquier religión.

Eso puede ser, estoy empezando a ver que bien puede ser uno de los grandes desafíos de evangelización que enfrenta la Iglesia y al menos Estados Unidos en los próximos meses. Bien puede ser un desafío a los valores básicos de este país, a la mismísima alma de esta nación. No estoy hablando de cómo vota la gente. Ese no es el punto. Estoy hablando de cómo vivimos juntos. El Dr. King realmente tenía razón. Aprenderemos a vivir juntos como hermanos y hermanas, o pereceremos juntos como tontos. La elección es nuestra. Caos o comunidad. Y creo que debemos elegir la comunidad y debemos alzar nuestra voz y ayudar a nuestros países y a nuestras culturas y a nuestra sociedad a elegir la amada comunidad de Dios, el sueño de Dios.

Gracias.

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Nancy Cox Davidge
Public Affairs Officer