Estudio Bíblico: Propio 15 (A) - 2017

August 19, 2017

Génesis 45:1-15

A menudo, cuando leemos las historias del Génesis (y de otros libros bíblicos), nos quedamos perplejos ante el giro de los acontecimientos atribuidos a Dios. Por ejemplo, ¿por qué Dios colocaría un fruto prohibido en el Jardín del Edén? ¿Por qué Dios destruiría el mundo mediante un diluvio devastador? ¿Por qué Dios le diría a Abrahán que sacrificara a su hijo? En el texto del Génesis de hoy, podríamos preguntar, “¿Por qué Dios puso a José y su familia a través de semejante calvario, sólo para llevar a José a Egipto (como se dice en el versículo 8)?” Estas historias podrían no ser vistas como presentaciones literales de la obra y motivaciones de Dios.

Más bien, pueden ser entendidas como mitos, en el sentido de historias que utilizan el simbolismo para hablar de la realidad, o, en el caso de las historias, leyendas del Patriarca, se trataría de historias interpretativas de los acontecimientos históricos. Entonces tenemos que preguntarnos qué puntos teológicos el autor trataba de transmitir a través de esta historia. La respuesta podría ser que Dios puede actuar en nuestras vidas y proveernos, incluso en circunstancias aparentemente sin esperanza, como conflictos familiares severos o tiempos de privación.

Observa también cómo la reunión llorosa de José con sus hermanos (y su observación de que todo esto ha sido obra de Dios) aparece después de algunos capítulos de trato tortuoso por parte de José. Por supuesto, sus hermanos antes lo habían vendido como esclavo. Y todos son hijos de Jacob, el que se aprovechó de su propio hermano y engañó a su anciano padre. ¡Estas no son personas con quienes querríamos compartir un largo viaje en automóvil! Sin embargo, a pesar de sus defectos y mal comportamiento Dios todavía los elige y logra hacer grandes cosas mediante ellos. ¡Verdadera prueba de que Dios puede escribir derecho en líneas torcidas!

  • ¿Cómo podría Dios estar actuando inesperadamente en nuestra iglesia, familias y otras experiencias, especialmente en aquellas circunstancias en las que sentimos que no hay esperanza?
  • ¿La elección que Dios hace de José, de sus hermanos y del padre, a pesar de sus desgracias y fracasos, qué te dice a tu propia experiencia de la gracia de Dios en esas circunstancias y personas que podrían no haber sido nuestra primera opción?

Salmo 133

Los comentaristas sugieren que este salmo podría exaltar tanto las alegrías de la armonía en la familia, como la dignidad de los adoradores que participan en la sagrada liturgia en el Templo del Monte Sión. Sin embargo, este salmo, a pesar de su tono alegre, puede servir como una aguda advertencia e incluso para reprender a nuestro cristianismo moderno, tan a menudo lleno de divisiones. Se nos recuerda aquí que nuestros compañeros adoradores son realmente nuestros “hermanos”. A veces puede ser difícil ser conscientes de esta realidad, especialmente cuando diferimos en materias de práctica litúrgica, disciplina, ideología o teología. Observa cómo el autor sagrado enmarca este salmo con una mención inicial de la armonía entre las personas y una declaración concluyente de que la bendición del Señor es vida.

Sin duda, las dos están vinculadas, la plenitud de la vida sólo se puede experimentar cuando hay armonía dentro de la familia de la fe.

  • ¿Cómo podría cada uno de nosotros reformar nuestras propias acciones, pensamientos y palabras para que podamos ser “hermanos viviendo en unidad”?

La noción bíblica de la salvación se caracteriza a menudo como una experiencia comunal de la plenitud de la vida. ¿Cómo este salmo sirve como desafío a algunas ideas populares que equivalen a “ser salvo” con entrar al cielo?

  • ¿Qué emociones, ideales o esperanzas se evocan en el uso del salmista de “aceite precioso... descendiendo” y “el rocío de Hermón”? ¿Qué se dice de los efectos de la unidad?

Romanos 11:1-2a, 29-32

Pablo continúa ponderando el enigma del fracaso de Israel en aceptar el evangelio de Jesús. Sus referencias a Abrahán y a la tribu de Benjamín podrían servir para evocar al homónimo de Pablo [Saulo], el rey Saúl, de esta misma tribu, que también luchó con la incredulidad de su pueblo. Antes de que Saúl se hiciera rey, Dios le dijo al profeta Samuel: “Me han rechazado como a su rey” (1 Sam. 8: 7). El pueblo tiene mucho miedo de la ira de Dios, pero Samuel les asegura que Dios no los rechazará, como Pablo dice que el Señor no rechazará a su pueblo ahora. Pablo sitúa así el rechazo de Jesús por parte de Israel en una narración más amplia sobre la lucha que la gente mantiene para creer.

Las reflexiones de Pablo sobre la misericordia de Dios ilustran cómo se puede encontrar  redención en lo que parece ser un gran fracaso. Así como los no-israelitas habían rechazado previamente a Dios, ahora han experimentado la redención a través de la pura misericordia de Dios, no porque hicieron algo para merecerla. Así también el fracaso de Israel en aceptar a Jesús servirá como una ocasión para la misericordia de Dios. Sobre todo, Pablo trata de ilustrar que la desobediencia humana y el fracaso no pueden frustrar la gracia de Dios. La gracia es un don gratuito y abundante; nada puede interponerse en su camino.

  • ¿Cómo tu narrativa personal de la fe refleja la de Israel, es decir, la creciente y menguante creencia e incredulidad?
  • ¿Cuándo, en nuestra experiencia de fe y vida, Dios ha aportado redención y gracia a pesar de nuestras acciones que parecen obstruir los dones de Dios?

Mateo 15: (10-20), 21-28

Esta perícopa corta proporciona una visión cruda y reveladora del Jesús humano, porque este es el único caso en los evangelios donde pierde una discusión. Cada vez que se enfrenta públicamente, Jesús siempre tiene una respuesta a sus preguntas. Pero en este caso, su interlocutor cananeo femenino logra desconcertarlo. Más significativamente, parece que Jesús evoluciona en su pensamiento sobre la naturaleza y alcance de su ministerio. En un principio deja claro a la mujer que ha venido por el bien de Israel, pero al concluir este episodio algo ha cambiado.

  • Esta historia es un reto para las mentes religiosas cerradas, aquellos que ven la fe como estática y no sujeta al desarrollo. Jesús muestra disposición y capacidad para cambiar y asumir una nueva perspectiva. ¿Hay áreas en tu vida de fe donde puedas ser de mente cerrada o miope?
  • ¿Cómo has sido retado con una nueva perspectiva y manera de articular algún aspecto de tu fe que te hizo sentir incómodo, pero que, sin embargo, resonó contigo?
  • ¿Cómo nuestro encuentro con Jesús y la contemplación de su humanidad nutre nuestra espiritualidad, nuestra identidad como discípulos y nuestra vida de fe?
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Contacto: Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.
Editor, Sermones que Iluminan