Estudio Bíblico: Epifanía 4 (C) - 2016

January 31, 2016

Jeremías 1: 4-10

Jeremías vivió en una época de temor generalizado, confusión, miedo y negación. Los habitantes de Judea fueron atrapados en medio de tres potencias extranjeras invasoras, Asiria, Egipto y Babilonia. La mayor parte del reino del norte de Israel ya había sido conquistado, y el territorio alrededor de Jerusalén estaba bajo la ocupación. Jeremías vio a su amado templo y a la ciudad destruidos, y a su gente llevada en cautiverio. ¿Quién daría la bienvenida al llamado de Dios para ser profeta en un tiempo y lugar como ese? En este modelo se puede ver la llamada de otros profetas, Jeremías responde por primera vez protestando que no puede hacer el trabajo. Y, en efecto, en el modelo hemos aprendido a esperar de Dios, que el Señor responde: “Tonterías. Te daré todo lo que necesitas. Aquí están las instrucciones”. Dios en verdad, a veces, nos pide que hagamos cosas difíciles o atemorizantes. Dios designa a Jeremías “para arrancar… rebajar… destruir… derrocar”, pero también “para edificar y plantar”. En tiempos de ansiedad podemos estar tentados a olvidar que Dios nunca nos deja solos para hacer frente a nuestros desastres, sino que nos conduce finalmente a la comodidad, a la restauración y al nuevo crecimiento.

  • ¿Acerca de qué cosas te sientes profético?
  • ¿Puedes ver la promesa de cosas nuevas, así como los peligros que amenazan?

Salmo 71: 1-6


Este salmo continúa con el tema de un peligro amenazador, con palabras de una oración ferviente que pide protección y liberación. El malo, malvado y opresor, nombrados en el versículo 4, pueden ser señores políticos, pero también pueden ser adversarios personales. En cualquier caso, escuchamos la súplica de alguien que se siente acorralado y en inferioridad numérica. Sin embargo, el salmista va más allá de pedir ayuda a gritos. Incluso en este breve pasaje (el salmo en su totalidad tiene veinticuatro versículos), el suplicante vuelve a las profesiones de confianza y alabanza. Se nos recuerda que los israelitas tenían un sentido familiar de intimidad con el Señor. Buscaron la comodidad y la protección de Dios, cantaron y bailaron y gritaron su alabanza y adoración. Y cuando lo consideraron necesario, gritaron enfadados o gimieron sus lamentos a Dios que los orientó y sustentó. El salmo 71 expresa algo de esa intimidad – “desde el seno de mi madre has sido mi fuerza” – y más adelante, en el versículo 18: “Y ahora en la vejez y en las canas, oh Dios, no me abandones”.

  • ¿Cuáles son los deseos más profundos de tu corazón?
  • ¿Puedes derramarlos ante Dios?
  • ¿Qué pasa con tus desilusiones y resentimientos?
  • ¿También puedes confiar en Dios con ellos?

1 Corintios 13: 1-13


Muchas personas pueden haber escuchado este pasaje que se lee en las bodas y llegado a la conclusión comprensible de que las palabras de Pablo se aplican a personas en una relación comprometida. “El amor es paciente; el amor es amable… No busca su interés …” Sí, estas declaraciones se podrían ciertamente aplicar a la relación ideal en la pareja matrimonial. Sin embargo, tenemos que leer el capítulo 13 en un contexto más amplio para entender plenamente el mensaje de Pablo. En preparación para este capítulo, Pablo ha señalado que los miembros de la iglesia de Corinto no están actuando muy caritativamente uno hacia el otro, y de hecho, siguen viviendo de acuerdo al sistema de clases sociales de su entorno secular. En vez de acercarse a la Cena del Señor con un espíritu de unidad y de amor, han caído en las facciones de “tener” y “no tener” (1 Cor 11: 20-22). En lugar de usar sus dones espirituales para el crecimiento y el beneficio de todos, parece que han creado una jerarquía de “los derechos de fanfarronear”, de acuerdo a quién puede ejercer tal don (1 Cor 12). El propósito de Pablo en el capítulo 13 es para recordarles que ya no deben actuar como individuos, pensando primero en sí mismos, sino para reconocer que ahora forman parte del cuerpo de Cristo. En la unidad de ese cuerpo, todos deben ser tratados con el mismo respeto y los dones de todos han de ser recibidos con amor y gratitud.

  • Vuelva a leer los versículos 4-7, aplicando el contenido a una congregación actual en lugar de a una pareja individual. ¿Qué lecciones encuentras ahí para nuestra vida en común?
  • ¿De cuántas maneras se puede aplicar la comparación de Pablo entre un entendimiento infantil y adulto? ¿Es malo o equivocado ser “infantil”, o es simplemente una forma de comportamiento que debe ser “repudiada” a medida que maduramos como discípulos?

Lucas 4: 21 a 30

La narración de Lucas de este episodio difiere significativamente de las versiones de Marcos (6: 1-6) y de Mateo (13: 54-58). Y Lucas ha cambiado el enfoque. En este relato más amplio, Jesús profundiza en el tema del profeta que se encuentra sin honor en su propio país o ciudad natal. En esta historia, la gente de Nazaret no reaccionan con enojo ante el dicho de Jesús: “Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura”. Sí, ellos se sorprenden al oír al hijo del carpintero mostrándose con tanta autoritaria y sabiduría, pero su primera reacción es muy favorable. Sólo se enojan después que Jesús les recuerda los tiempos en que Israel ha rechazado a sus profetas, lo que provocó en su lugar que Dios los enviara a los gentiles. ¿Cuál es el propósito de Lucas en la elección de este relato? En general, el Evangelio de Lucas tiene un tono peculiar de justicia hacia los oprimidos y marginados; quizás este episodio nos pueda enseñar algo desde ese ángulo. La gente de Nazaret se siente bastante presumida de tener tan impresionante “hijo del pueblo”. Ni siquiera parece importarles que justamente se haya proclamado como el Mesías. ¡Sino que la indignación aparece cuando sugiere que no es de su exclusiva propiedad! Que incluso puede que no se les dé ningún favor especial en el reino de los cielos, porque ellos “¡lo conocieron cuándo!” [Según los expertos eta expresión se refiere a aquellos que conocieron a Jesús antes de que fuera famoso, popular. Los que le conocieron antes de que fuera “cool” no recibieron tratamiento especial]

  • ¿Nos inclinamos a pensar que tenemos un derecho especial a Jesús?
  • ¿Resentimos secretamente o desdeñamos las expresiones del cristianismo que provienen de otras culturas?

 
 
 
 
 
 
 

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