Estudio Bíblico: Epifanía 2 (C) - 2013

January 20, 2013

Isaías 62:1-5

Incluso después de que el exilio babilónico había terminado, los tiempos eran difíciles para el pueblo de Dios en Judá. Estaban reconstruyendo el templo, pero ¿no sería invadida otra vez? Si Dios no los había protegido antes, ¿por qué lo habría de hacer Dios ahora? Sin embargo, en este pasaje se nos dice que Dios nunca abandonará al pueblo elegido. Dios no va a descansar hasta que Sión se convierta una vez más en un ejemplo para todas las naciones. “Sión” literalmente se refiere a la zona donde se construye Jerusalén, pero simbólicamente se refiere al pueblo escogido de Dios.

Isaías escribe: “Recibirá un nombre nuevo, que la boca de Jehová le dará”. Dios da nuevos nombres a las personas que están llamadas a cambiar su vida radicalmente. Isaías también utiliza la metáfora del matrimonio, por lo que un nuevo nombre tiene sentido en esta situación. Aquí, Dios promete un nuevo nombre a Sión, pero no da una pista de lo que será.

  • ¿Alguna vez Dios te ha dado un nuevo nombre? Tal vez el nombre es “cónyuge” o “padre” o “hermana” o “discípulo de Jesús”. Con los nuevos nombres, se nos dan nuevas responsabilidades.
  • Oh Dios, por favor, ayúdanos a recordar que nunca dejarás de ayudarnos con la esperanza de una relación más profunda.

Salmo 36:5-10

Si un niño te pregunta alguna vez si las mascotas van al cielo, podrías citar el Salmo 36:6: “Tú, oh Señor, salvas tanto a los humanos como a las bestias”. Pero la palabra “salvación” no sólo significa el “cielo después muertos”, sino que también se refiere al aquí y ahora. Este salmo afirma el amor de Dios, la rectitud, la justicia, la salvación y la “bondad amorosa”, que en hebreo es chesed – uno de los atributos de Dios más mencionados en la Biblia hebrea. Imágenes de alimentos y bebidas se atribuyen a la abundancia inagotable de Dios.

Pero nuestro leccionario nos da solamente la parte media del salmo. La primera parte lamenta las acciones de aquellos que no rechazan el mal, sino que participan en él. La conclusión continúa con la súplica del salmista pidiendo la protección de Dios, específicamente de los malhechores. Esto puede parecer como un escenario lejano, hasta que oímos noticias de tiroteos escolares en nuestra propia ciudad. En esos momentos, el rogar a Dios por protección resulta tan natural como respirar.

  • Oh Dios, por favor ayúdanos a recordar que salvación significa vivir una vida de amor. En esta vida, practicamos el amar lo mejor que podemos, para que una unión más perfecta contigo, más allá de la tumba, se sienta como llegar a casa.

1 Corintios 12:1-11

Tengo un amigo que describe un estilo de liderazgo muy valioso como, “Que florezcan miles de flores”. No se apresure a juzgar dónde el Espíritu Santo no está en el trabajo, dice. Por el contrario, dé un paso atrás, observe y escuche. Alguien está utilizando un regalo muy especial de Dios, incluso en el último lugar que podríamos pensar en mirar.

Pablo escribe a los corintios que Dios no depende exclusivamente de nosotros. El Espíritu Santo es fundamental en toda nuestra oración, alabanza y trabajo. En la variedad está la orden del día, y Dios decide qué dones serán los próximos que se nos darán. Al mismo tiempo, Dios espera que utilicemos nuestros dones de una forma amorosa, a fin de revelar la buena noticia de Jesús de que el reino de Dios ya está entre nosotros. Incluso en lugares de maleza, hay trigo. ¿Carecemos de luz? Podemos aprender a valorar la oscuridad como un misterio sagrado. Y cuando nos sentimos desanimados o en un momento más bajo, podemos beneficiarnos de los dones que Dios nos da a través de personas en nuestras vidas, tanto de los seres queridos como de los extraños.

  • Oh Dios, gracias por los dones que nos das cada día. Concédenos recordar utilizarlos con amor.

Juan 2:1-11

Juan estructura su evangelio en torno a siete milagros, o “signos” de Jesús. Este es el primero. Durante la temporada de Epifanía echamos un buen vistazo a la vida terrenal de Jesús y su ministerio.

Las bodas judías del siglo primero típicamente duraban una semana, y puede ser que se esperara que los huéspedes trajeran sus propias provisiones para contribuir, algo así como una cena a compartir. Sin embargo, quedarse sin vino habría traído la desgracia a la familia del novio. Al convertir el agua en vino, Jesús no sólo ayudó a prevenir una profunda mortificación y vergüenza, sino que también permitió que continuara la fiesta.

Cuando la gente se pregunta si los milagros de Jesús realmente ocurrieron, es importante recordar que cada milagro tenía un propósito. Jesús no estaba presumiendo, sino que nos revelaba cómo es Dios. Podemos reflexionar teológicamente sobre cualquiera de los milagros de Jesús. Dios se preocupa por los lugares vergonzosos en nuestros corazones y en vez le gustaría que estuviéramos alegres. ¿Qué está haciendo Dios en ti para que esto sea posible?

  • Oh Dios, quita nuestra vergüenza y alegrar nuestros corazones con el vino de tu amor hoy y cada día.

 
 
 
 
 
 
 

Contacto