Una vida santa: Hiram Hisanori Kano convirtió el campo de internamiento en campo de misión

July 2, 2015



Tamborileros de taiko actúan en la eucaristía del 1 de julio en honor del difunto Rdo. Hiram Hisanori Kano. La 78ª. Convención General aprobó una resolución por la que incluía a Kano y a otros en Una gran nube de testigos: calendario de conmemoraciones. Foto de  Pat McCaughan/ENS.

Tamborileros de taiko actúan en la eucaristía del 1 de julio en honor del difunto Rdo. Hiram Hisanori Kano. La 78ª. Convención General aprobó una resolución por la que incluía a Kano y a otros en Una gran nube de testigos: calendario de conmemoraciones. Foto de Pat McCaughan/ENS.

[Episcopal News Service – Salt Lake City] El trueno fragoroso de los tambores taiko recordaba a los fieles que asistían a la eucaristía del 1 de julio de la intensidad de la vida y el testimonio del desaparecido Rdo. Hiram Hisanori Kano, que transformó su prisión en los campos de internamiento durante la segunda guerra mundial en un campo de misión.

Los asioamericanos se refieren a los campos de internamiento de la segunda guerra mundial donde recluyeron a japoneses y nipoamericanos como campos de concentración.

Con la aprobación de la Resolución A055, la 78ª. Convención General incluyó oficialmente las conmemoraciones de Kano y de otros tres hombre y una mujer en Una gran nube de testigos: Calendario de conmemoraciones [“A Great Cloud of Witnesses: A Calendar of Commemorations”] que se usará en el próximo trienio.

 

Las memorias del Rdo. Hiram Hisanori Kano, Nikkei Farmer on the Nebraska Plains, se publicaron en inglés en 2010.

Las memorias del Rdo. Hiram Hisanori Kano, Nikkei Farmer on the Nebraska Plains, se publicaron en inglés en 2010.

El obispo Scott Hayashi, de Utah, presidió la eucaristía en que se le rindió tributo a Kano, que murió en 1988, a muy poco de cumplir cien años. El 24 de octubre será el día oficial para la conmemoración de Kano, quien escribió Nikkei Farmer on the Nebraska Plains [Un granjero nikeí en las llanuras de Nebraska], unas memorias que recorren los primeros años de su vida en Japón hasta que se muda a Estados Unidos (nikeí se refiere a los japoneses en la diáspora). Incluyó relatos de su época en los varios campos de internamiento donde más de 100.000 japoneses o de ascendencia japonesa fueron obligados a vivir durante la segunda guerra mundial. En los campos, Kano dirigía cultos, ministraba a los que se encontraban cerca de él y les enseñaba, incluidos sus carceleros, otros reclusos y alemanes prisioneros de guerra.

“Estuvo ausente tres años” recordaba su hijo Cyrus Kano, de 94 años, que junto con otros miembros de la familia y amigos asistieron al oficio religioso de la Convención.

El Rdo. Fred Vergara, misionero de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera para el ministerio asioamericano, dijo que es importante que voces y testimonios tales como el de Kano se conmemoren y se incluyan en las constantes conversaciones de la Iglesia para inspirar a las generaciones futuras.

Adeline Kano, de 87 años, dijo que ella seguía en directo la eucaristía desde la iglesia episcopal de San Pablo [St. Paul’s Episcopal Church] in Fort Collins, Colorado, donde su padre sirviera ocasionalmente cuando ya estaba jubilado.

Myrne Watrous, feligresa de San Pablo que asistió a la eucaristía de la Convención en Salt Lake City, recalcó que el honor era merecido. “Si uno se fija en la vida de los santos, así fue la suya”, dijo ella de Kano, a quien conoció. “Él abandonó una vida de riqueza para convertirse en un granjero de Nebraska y predicar la palabra de Dios, divulgar el mensaje y recorrer el camino”.

La nieta Susan Kano dijo que la sorprendía el tamaño del culto y la conmemoración. El único indicio que ella tuvo del papel de su abuelo en la comunidad fue la celebración de sus 50 años de matrimonio para él y su abuela, Aiko Ivy Kano. “La gente no cesaba de estrecharme la mano —cientos de personas— y de decirme ‘su abuelo es un santo’” recordaba ella.

Agregó que ella consideraba que el tiempo que el pasó en los campos [de internamiento] fue un don para su ministerio. “Él tuvo una vida maravillosa”, afirmó.

Las otras personas incluidas para la conmemoración litúrgica en la Resolución A055 fueron: Charles Raymond Barnes (a quien se le conmemoró en la eucaristía del 2 de julio), Artemisia Bowden, Albert Schweitzer y Dag Hammarskjold.

El Rdo. Hiram Kano

El Rdo. Hiram Kano

Cyrus Kano, ingeniero mecánico jubilado que vive en Cape Cod, Massachusetts, dijo que su padre querría ser recordado “como un hombre de Dios”.

Respecto a sus experiencias en el campo de internamiento, Kano convirtió la adversidad en territorio fértil para la misión: “Él dijo, bien, Dios me puso aquí, ¿qué es lo que Él quiere que yo haga?” recordaba su hijo.

Además de organizar un colegio en el campamento, donde enseñaba inglés y otros cursos, llevó a cabo estudios de la naturaleza y dirigió oficios de culto mientras estuvo encarcelado.

Kano inmigró a Estados Unidos después de haber tenido un encuentro juvenil con William Jennings Bryan en su natal Japón que despertó su sed de aventuras, según cuenta su hija, Adeline Kano. Sus orígenes eran privilegiados: “Mi abuelo era el gobernador de la prefectura de Kagoshina”, explicó Kano, de 87 años, durante una entrevista telefónica desde su hogar en Fort Collins.

Al principio, Kano obtuvo una maestría en economía agrícola en la Universidad de Nebraska y no tardó en convertirse en activista y líder entre los “issei” o la comunidad nipoamericana de primera generación, muchos de los cuales habían venido a laborar en la agricultura o en los ferrocarriles.

El Rvdmo. George Allen Beecher, entonces obispo de la Diócesis Misionera de Nebraska Occidental, oyó hablar del activismo de Kano en 1921, cuando los legisladores del estado estaban contemplando una legislación que excluía a los inmigrantes japoneses de poseer o heredar tierras, o incluso de arrendarlas por más de dos años. El proyecto de ley hasta les prohibía poseer acciones en compañías que ellos hubieran formado.

Kano y Beecher se conocieron y viajaron junto al capitolio estatal para hablarles a los legisladores, quienes finalmente aprobaron una medida mucho menos restrictiva, según cuenta Kano en sus memorias.

Beecher persuadió a Kano, varios años después, de que se convirtiera en misionero para la comunidad nipoamericana [de Nebraska], que entonces se calculaba en unas 600 personas. En 1925, Kano aceptó y la familia se mudó a North Platte. Tres años más tarde fue ordenado diácono y prestó servicios en dos congregaciones de misión. La iglesia de Santa María [St. Mary’s] en Mitchell y San Jorge [St. George’s] en North Platte. Fue ordenado al presbiterado en 1936.

— La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service y forma parte del equipo de ENS que está reportando sobre la 78a. Convención General. Traducción de Vicente Echerri.