Los protectores del agua y sus partidarios celebran victoria de los nativoamericanos

December 7, 2016



Fuegos artificiales sobre el campamento de Oceti Sakowin para celebrar el anuncio del gobierno federal el 4 de diciembre de que no permitiría que el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas atraviese el rio Misurí a la altura del lago Oahe. Foto de Michael Pipkin/Facebook.

[Episcopal News Service] Capellanes episcopales y de otras religiones estaban a punto de levantar una tienda en el campamento de Oceti Sakowin el 4 de diciembre cuando un mensajero se acercó corriendo y les pidió que se unieron al grupo que ya empezaba a reunirse en torno al fuego sagrado que arde en el centro del campamento. Ellos dejaron la tienda a medio hacer, con los postes clavados en el suelo, y acudieron enseguida.

Al tiempo que se sumaban a centenares de personas en torno al fuego, el presidente de la tribu sioux de Roca Enhiesta [Standing Rock] Dave Archambault II tomaba el micrófono para anunciar que el gobierno federal decía que no permitiría que el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas cruzara por debajo del rio Misurí a la altura del lago Oahe, la fuente de agua potable de unas 8.000 personas que viven en la reserva de Roca Enhiesta, la cual abarca una extensión de 930.000 hectáreas entre los estados de Dakota del Norte y Dakota del Sur.

“Es importante para todas las personas que nos apoyaron, que han estado con nosotros”, dijo Archambault. “Es gigantesco. Es enorme”.

Él llamó a los presentes a llevarse consigo las lecciones aprendidas del movimiento “El agua es la vida” para restaurar a familias y comunidades y para crear un futuro mejor.

“Es el momento ahora de avanzar y de no olvidar. Estoy sencillamente muy agradecido de todos ustedes”, dijo Archambault.

La multitud de miles de personas, muchos de los cuales habían estado acampados por oponerse al controversial oleoducto, prorrumpieron en aplausos; hubo lágrimas y la gente se abrazaba en ánimo de celebración.

Miles de personas, entre ellos nativoamericanos e indígenas en representación de unas 300 tribus de todo el mundo, ha viajado a Dakota del Norte en los últimos meses en una muestra de solidaridad sin precedentes con la nación sioux de Roca Enhiesta.

“En nombre de la Iglesia Episcopal les ofrezco mi gratitud al presidente Barack Obama y a su gobierno por defender los derechos de los pueblos indígenas de Estados Unidos. Aplaudimos la decisión del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. de negar el permiso para que el oleoducto pase por debajo del lago Oahe”, dijo el obispo primado Michael Curry, que acudió a Roca Enhiesta en septiembre pasado. “Personalmente le doy gracias a todos los que han contribuido a amplificar las voces del pueblo de Roca Enhiesta, llamando nuestra atención a los errores e injusticias históricos e instándonos a todos a considerar una nueva visión de cómo podríamos amar a Dios, amarnos los unos a los otros y amar la creación.

“Estoy agradecido y honrado por los protectores del agua de Roca Enhiesta, cuyo leal testimonio sirve como ejemplo de valor moral, de integridad espiritual y de genuina preocupación por toda la familia humana y por la creación de Dios. Aprecio igualmente el sacrificio y el ejemplo de los militares veteranos, de los clérigos de todas las religiones y de los capellanes asistenciales que acompañaron a los protectores del agua durante los momentos decisivos de su lucha”.

La decisión del 4 de diciembre se produjo mientras veteranos de las Fuerzas Armadas de EE.UU. se desplegaban por el campamento para servir de escudo entre los protectores del agua no violentos y los agentes de la fuerza pública en lo que había llegado a ser un enfrentamiento militarizado y cada vez más violento. En un momento parecía que los protectores serían obligados a evacuar el campamento de Oceti Sakowin, situado en terrenos federales justo al sur del río Cannonball sobre la Autopista 1806.

El Rdo. John Floberg, sacerdote supervisor de las iglesias episcopales del lado de Dakota del Norte de Roca Enhiesta, de pie con la bandera de la Iglesia Episcopal en el campamento de Oceti Sakowin el 4 de diciembre. Foto de Lauren Stanley

“Sin palabras … completamente anonadado. Siempre esperé por este día”, dijo el Rdo. John Floberg —sacerdote supervisor de las iglesias episcopales del lado de Dakota del Norte de Roca Enhiesta, quien ha dirigido el continuo apoyo de la Iglesia Episcopal a los protectores del agua—, luego de que la medida se anunciara. Las lágrimas rodaban por sus mejillas al tiempo de expresar su gratitud “a todos los que respondieron el llamado y se mostraron solidarios con Roca Enhiesta. Este es el momento Kairós y estamos en medio de él”.

“Quiero darle las gracias a todos, de todas las tradiciones religiosas, que vinieron a apoyarnos… Este es el terreno común de catolicorromanos a ortodoxos y a wicanos, este es el terreno común de todas las religiones, estamos en un nuevo lugar”.

En el momento en que concluía el anuncio, miles de personas se habían reunido en torno al fuego sagrado, “uno podía percibir el júbilo, la sorpresa y el entusiasmo que los unía a todos; era como si toda la tierra estuviese vibrando”, dijo el Rdo. Lauren Stanley, presbítero superintendente de la misión episcopal occidental de Rosebud en Dakota del Sur, añadiendo que los fuegos artificiales y los cánticos de victoria se prolongaron durante la noche. “Estaban dándoles las gracias a todos los que los apoyaron, ha sido una manera de demostrarle al gobierno que a la gente si le importa y que no ha sido un asunto [exclusivamente] del pueblo nativo”.

La tribu sioux de Roca Enhiesta elogió a la administración de Obama y al gobierno federal por su decisión.

“Apoyamos de todo corazón la decisión de la administración y encomiamos con la mayor gratitud el coraje que conllevó de parte del presidente Obama, del Cuerpo [de Ingenieros] del Ejército, del Departamento de Justicia y del Departamento del Interior tomar las medidas adecuadas para corregir el curso de la historia y para hacer lo correcto”, dijo la tribu sioux de Roca Enhiesta en un comunicado del 4 de diciembre en respuesta a la decisión del Ejército. “La tribu sioux de Roca Enhiesta y toda la nación india estarán eternamente agradecidas al gobierno de Obama por esta decisión histórica”.

La declaración de la tribu prosiguió agradeciéndole a la juventud de la tribu que inició el movimiento “El agua es la vida”; a los activistas y millones de personas en todo el mundo que apoyaron su causa; a los miles de partidarios que acudieron a los campamentos y a las decenas de miles que donaron tiempo, talento y dinero a sus “empeños de protestar contra el oleoducto en nombre de la protección del agua. Le damos especiales gracias a todas las otras naciones y jurisdicciones tribales que estuvieron solidariamente con nosotros y que están dispuestos a acompañarles si los necesitan y cuando los necesiten”.

El Ejército basó su decisión del 4 de diciembre en la necesidad de explorar rutas alternativas para el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas “que se ajusten mejor a una Declaración de Impacto Medioambiental con pleno respaldo y análisis público”.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. inició una revisión del permiso el 9 de septiembre, cuando dio instrucciones que se suspendiera la construcción del oleoducto de 1886 kilómetros de longitud y 76 cm. de diámetro, en condiciones de transportar 570.000 galones de petróleo al día desde los campos petrolíferos de Bakken en el noroeste de Dakota del Norte —a través de Dakota del Sur y Iowa— hasta Illinois desde donde se enviará a las refinerías. El oleoducto debía pasar a un kilómetro de la reserva sioux de Roca Enhiesta y los líderes tribales en repetidas ocasiones expresaron su preocupación por la posibilidad de un derrame de petróleo que afectara el suministro de agua de la reserva, y la amenaza que el oleoducto constituía para sus sitios sagrados y para los derechos acordados por tratados [con el gobierno federal].

En septiembre, las agencias federales dijeron que el caso exigía la necesidad de un debate en relación con una reforma nacional que tomara en consideración los puntos de vista de las tribus sobre proyectos de infraestructura.

Energy Transfer Partners [la compañía constructora del oleoducto] respondió el 4 de diciembre diciendo que ella y su socio Sunoco Logistics Partners están “plenamente comprometidos a garantizar que este proyecto vital se lleve a término y que esperan concluir la construcción del oleoducto sin ningún desvío adicional en y en torno al lago Oahe. Nada de lo que esta administración haya hecho hoy cambia eso en modo alguno”.

La declaración seguía diciendo: “La instrucción de la Casa Blanca al Cuerpo de Ingenieros, para otra dilación no es más que la última de una serie de acciones políticas notorias y transparentes de una administración que ha abandonado el imperio de la ley para congraciarse con un grupo político estrecho de miras y extremista”.

El presidente electo Donald J. Trump dice que él apoya la terminación del oleoducto.

Agentes del orden público se han retirado del puente Backwater en la Autopista 1806 cera de la reserva sioux de Roca Enhiesta en Dakota del Norte. El puente había estado bloqueado desde la confrontación del 27 de octubre y es una arteria vital para los vehículos de emergencia que lleven a personas de la reserva de Roca Enhiesta al hospital. El 5 de diciembre la carretera seguía cerrada. Michael Pipkin

Incluso mientras celebraban la victoria del 4 de diciembre, los protectores del agua y sus aliados se preparaban para el largo invierno y el camino a seguir.

“La gente no se irá hasta que esta situación esté segura y hasta que la victoria ganada ayer se mantenga, tenemos confianza de que se mantendrá incluso con la nueva administración presidencial”, dijo Floberg en una entrevista telefónica el 5 de diciembre con Episcopal News Service. “¿Algunas personas regresarán a sus casas? Sí, puede haber una larga disminución ahora mismo, pero se mantendrá una presencia importante que llamará de vuelta a esta fuerza popular de todo este país y de todo el mundo si este rumbo no se mantiene”.

Aunque la decisión del 4 de diciembre es una victoria, el caso no está cerrado. El 15 de noviembre Energy Transfer Partners, la compañía constructora del oleoducto con sede en Dallas, Texas, entabló una demanda legal en que solicitaba la intervención de un tribunal federal para terminar el proyecto.

Veteranos se unen a los activistas en una marcha hasta el puente de Backwater frente al campamento de Oceti Sakowin el 5 de diciembre en medio de una nevada mientras los “protectores del agua” siguen manifestándose contra los planes de hacer pasar el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas por terrenos adyacentes a la reserva india de Roca Enhiesta, cerca de Cannon Ball, Dakota del Norte. Foto de Lucas Jackson/REUTERS.

La situación sobre el terreno se intensificó a fines de noviembre, e inicialmente, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. y el alguacil del Condado de Morton pidieron la evacuación del campamento de Oceti Sakowin, pero ambas [entidades] se han echado atrás desde entonces. La fecha límite del 5 de diciembre para la evacuación coincidió con el planeado “despliegue” sobre el terreno de los veteranos de las Fuerzas Armadas. A la espera de la llegada de los veteranos, la nación sioux de Roca Enhiesta les pidió a los capellanes que estuvieran presentes.

Después del anuncio del 4 de diciembre y de la celebración inicial, los capellanes episcopales y de otras religiones regresaron a levantar su tienda, y en las primeras horas de la mañana del 5 de diciembre, ya estaban activos ofreciendo bienestar y cuidado pastoral a los protectores del agua y sus aliados en el campamento de Oceti Sakowin.

“Vamos de dos en dos llamando a las tiendas para cerciorarnos de que las personas tienen suficiente calefacción; si no la tienen podemos ayudarles a calentar el lugar, tenemos calefactores de manos y mantas”, dijo el Rdo. Michael Pipkin, ex capellán de la Armada y miembro del personal diocesano de Minnesota, que está coordinando la respuesta de los capellanes.

Las temperaturas estuvieron alrededor de los -10 C. en la mañana del 5 de diciembre y para el mediodía estaba nevando. Se prevé que las temperaturas desciendan según avance la semana.

Una vez que las necesidades físicas de la persona están atendidas, Pipkin dijo que los capellanes pasan a “la labor intensa del alma”, haciéndoles a las personas preguntas de este tipo ,”¿Cómo te sientes?, ¿Qué significa esto para ti?”¨.

“Todos entendemos que este es un lugar de oración, el campamento de Oceti Camp es un campamento de oración. En toda mi vida, nunca he estado rodeado de tanta gente orando y orando por una sola causa… esta es una oración activa y una acción devota todo al mismo tiempo”, afirmó él.

La Rda. Lauren Stanley, presbítera superintendente de la misión episcopal occidental de Rosebud en Dakota del Sur, quien lleva en la cabeza un gorro rojo con un letrero al frente que dice “chaplain” [capellán], aparece aquí junto al Rdo. John Floberg, sacerdote supervisor de las iglesias episcopales en la parte de Dakota del Norte de Roca Enhiesta. Foto de Paul J. Lebens-Englund/Facebook

Treinta capellanes, entre ellos episcopales, unitarios, cuáqueros, capellanes de hospitales y prisiones, están pasando sus días en el campamento hasta el 7 de diciembre, mientras duermen en el suelo de la iglesia episcopal de Santiago Apóstol (St. James’], en la vecindad de Cannon Ball. En la noche del 4 de diciembre, dijo Pipkin, había una fila de veteranos de conflictos recientes y pasados que estaban a la espera de entrar en el campamento.

“He visto a veteranos en sillas de ruedas … Acabo de ver a un veterano de 80 años [que ha venido] de Alaska; es algo fascinante para mí”, afirmó. “Ha sido muy reconfortante, como un veterano que ha experimentado el conflicto”.

También el 5 de diciembre, durante una ceremonia de perdón que tuvo lugar en el pabellón del Casino y Centro Recreativo de los Caballeros de la Pradera [Knights Prairie Casino and Resort] en la reserva de Roca Enhiesta, veteranos no nativos, entre ellos Wesley Clark Jr., hijo del general retirado del Ejército de Estados Unidos, estuvo de rodillas durante 14 minutos pidiéndoles perdón a los ancianos [de las tribus] por los pecados cometidos por el gobierno de EE.UU. contra los nativoamericanos. Luego de la ceremonia, se les pidió a los veteranos nativoamericanos que se acercaran y entablaran relaciones con los que se disculpaban, y ellos así lo hicieron intercambiando abrazos y apretones de mano, dijo Stanley.

“Perdón y reconciliación es de lo que hablaba Dave Archambault y, desde luego, eso encuentra eco entre nosotros los episcopales”, recalcó Stanley. “Esto es un capítulo completamente nuevo entre los nativos y el resto de Estados Unidos”.

La Iglesia Episcopal ha apoyado a los protectores del agua y sus aliados desde agosto cuando la oposición al Oleoducto para el Acceso a las Dakotas comenzó como [un movimiento] en serio. Y el apoyo continuará, dijo Floberg.

La Iglesia seguirá proporcionando consuelo y cuidado pastoral a la gente sobre el terreno, y Floberg continúa animando a los episcopales a venir a Roca Enhiesta en prueba de solidaridad; ayer, al tiempo que se hacía el anuncio [de la suspensión] un grupo de Rochester, Nueva York, se dirigía hacia allá.

“Lo que hacemos es estar donde está la gente, es donde la Iglesia pertenece, entre la gente, y seguimos llamando a los episcopales y al clero a venir y dar testimonio aquí. No estamos pidiéndole a la gente que regrese [a sus casas]”.

— Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. La Rda. Lauren Stanley colaboró reportando desde el terreno en Dakota del Norte. Traducción de Vicente Echerri.

Related Topics: