La delegación episcopal en Marrakech parte del acuerdo del clima de 2015

November 13, 2016
An Episcopal delegation representing Presiding Bishop Michael Curry at the United Nation’s climate conference underway in Marrakesh, Morocco, leads people in a meditation on courage: Photo: Sheila Andrus

Una delegación episcopal en representación del obispo primado Michael Curry en la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima en Marrakech, Marruecos, dirige a un grupo en una meditación sobre el valor. Foto de Sheila Andrus.

[Episcopal News Service] En diciembre del año pasado, los gobiernos y funcionarios del mundo se reunieron en Francia para llegar un acuerdo histórico para reducir las emisiones de carbono y frenar el calentamiento global. A principios de esta semana, se reunieron de nuevo, esta vez Marrakech, Marruecos, para proseguir su labor.

“La COP21 en París fue para alcanzar un acuerdo; la COP22 se propone la acción necesaria para profundizarlo y fortalecerlo”, dijo el obispo de California Marc Andrus en un email a Episcopal News Service desde la conferencia.

Andrus representó al obispo primado Michael Curry en la “Conferencia de las Partes” de Naciones Unidas (COP por su sigla en inglés) que sesionó en París el año pasado. La delegación de este año a la conferencia de 12 días de duración también incluye a Lynnaia Main, funcionaria de Asociaciones Globales de la Iglesia Episcopal y su enlace con las Naciones Unidas, y a Jayce Hafner, analista de política nacional para la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal con sede en Washington, D.C., así como a otras personas de las diócesis de California y Washington, Distrito de Columbia.

“Como una ONG presente en 17 países y conocida en el contexto de la ONU como independiente del gobierno de cualquier país en particular, la Iglesia Episcopal está en condiciones de continuar su ministerio y sus medidas de justicia climática a escala global”, dijo Main, en un email a ENS desde Marrakech.

La elección de Donald J. Trump como el próximo presidente de Estados Unidos, ensombrece la conferencia en Marrakech, ya que él ha prometido retirar a EE.UU. del Acuerdo de París y frenar el compromiso del país de reducir su dependencia de los combustibles fósiles. El presidente electo ha dicho que el cambio climático causado por el hombre es un “fraude”.

El Acuerdo de París llamaba a los países del mundo a limitar las emisiones de carbono, lo cual exigirá un decremento en la dependencia de los combustibles fósiles a favor de fuentes de energía renovables; y para los países desarrollados, responsables de la mayoría de las emisiones tanto históricamente como en la actualidad, comprometerse con una ayuda anual de $100.000 millones para los países en desarrollo para 2020.

Mientras seguía atentamente lo que ocurría en Estados Unidos, el equipo episcopal trabajaba para entablar relaciones con delegaciones que representan a América Latina, el Caribe, Así y el Pacífico, y Europa, lugares donde la Iglesia tiene una presencia, dijo Main.

Este año, los delegados de la Iglesia Episcopal estarán presentes en la “zona azul”, o el salón donde tienen lugar las negociaciones, así como también en la “zona verde”, donde los ambientalistas, los activistas del clima, los representantes de empresas sin fines de lucro y las organizaciones no gubernamentales entre otras se reúnen para hacer presentaciones y manifestaciones. Al igual que en la conferencia del año pasado, la delegación episcopal está dirigiendo diariamente oraciones, cánticos y meditaciones en la plaza pública de la zona verde. Las tarjetas de oración temáticas se centran en el valor, la honestidad, la tristeza y el inter-ser [interbeing].

“Nuestros cuerpos religiosos han hecho prolongados esfuerzos en [el terreno de] las medidas climáticas, y estos continuarán a la luz de la elección presidencial de Estados Unidos”, dijo Andrus durante la rueda de prensa del 10 de noviembre organizada por la Red de Acción Climática de EE.UU.

La semana pasada, Andrus participó con más de 540 clérigos y líderes laicos de un día de solidaridad y testimonio con la nación sioux de Roca Enhiesta [Standing Rock] cerca de Cannon Ball, Dakota del Norte.

“En Dakota del Norte”, continuó diciendo él durante la rueda de prensa, “yo y más de 540 clérigos ordenados y miles de laicos nos sumamos a los protectores lakotas del agua en oposición al Oleoducto para el Acceso a las Dakotas, un testimonio de fe y acción al que nuestro Obispo Primado ha llamado ‘la nueva Selma’.

“La ‘Selma’ a la cual el obispo primado Curry se refiere fue un momento significativo en el movimiento de los Derechos Civiles de EE.UU. en los años 60, cuando personas de muchas religiones junto con personas de la sociedad civil, marcharon a través del puente en Selma, Alabama, y se dirigieron a la capital del estado para protestar de las violaciones de las libertades y de la vida misma de los afroamericanos”, dijo Andrus.

Curry al llamar una nueva Selma a la oposición que encabezan los nativoamericanos contra el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas “enfatiza que los crecientes impactos medioambientales relacionados con el uso de los recursos naturales y el cambio climático son asuntos de ecojusticia en los cuales el bienestar de todos en la red de la vida… está profundamente conectado”, afirmó Andrus.

La delegación episcopal, trabajando al mismo tiempo en la zona azul como en la verde, se coordina para estar al tanto de la labor y las negociaciones que tienen lugar en la conferencia. La labor de las negociaciones sigue cuatro cursos: pérdida y daños, adaptación, finanzas y aspiración, explicó Andrus en un correo electrónico.

La delegación episcopal utiliza las resoluciones relativas al clima aprobadas por la Convención General de la Iglesia Episcopal como los fundamentos de su quehacer de defensa [del medioambiente]. El equipo continúa el trabajo comenzado en París de crear una sólida red de organizaciones nacionales dedicadas a las medidas [de control y protección] climáticas, dijo Andrus.

“En la COP21 encontramos que la plataforma política que llevamos con nosotros estaba en sintonía con las mejores aspiraciones que surgieron en el Acuerdo de París, específicamente impedir que el calentamiento global sobrepase el estándar histórico de 1,5 grados Celsius”, dijo también Andrus. “De manera que la Iglesia Episcopal ha hecho y sigue haciendo contribuciones en [el terreno de la] defensa social que promueven las mejores aspiraciones de la comunidad humana en torno al cambio climático”.

— Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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