La construcción del Oleoducto de las Dakotas sigue suspendida

November 16, 2016



Robin Denney, a seminarian at Virginia Theological Seminary, marched in peaceful, lawful solidarity among thousands of people Dec. 15 from the Army Corps of Engineers Office to the White House in Washington, D.C. Marches took place across the country. Photo: Facebook

Robin Denney, estudiante del Seminario Teológico de Virginia, participó el 15 de noviembre, entre otras miles de personas, en una manifestación de solidaridad, pacífica y legal en Washington, D.C., desde la Oficina del Cuerpo de Ingenieros del Ejército hasta la Casa Blanca. Numerosas manifestaciones contra el Oleoducto para el Acceso a las Dakotas tuvieron lugar a través del país. Foto tomada de Facebook.

[Episcopal News Service] El 15 de noviembre, los manifestantes se fueron a las calles para pedirle al presidente Obama que detuviera la construcción del polémico Oleoducto para el Acceso a las Dakotas. El mismo día, Energy Transfer Partners [la compañía que lo construye] presentó una demanda legal en la que pide la intervención de un tribunal federal para terminar el proyecto del oleoducto.

[La protesta, bajo el nombre de] #NoDAPL Day of Action tuvo lugar un día después de que el gobierno federal dijera que la aprobación final para una autorización que permitiría que continúe la construcción del [llamado] Oleoducto para el Acceso a las Dakotas se mantiene suspendida y pendiente de análisis y conversaciones ulteriores respecto al potencial impacto negativo del proyecto en la calidad del agua y del perjuicio a sitios tribales sagrados cercanos a la reserva de la nación sioux de Roca Enhiesta [Standing Rock] en Dakota del Norte.

En un comunicado que apareció el 14 de noviembre en la página web del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU., se decía que había concluido la revisión comenzada el 9 de septiembre, cuando se pidió que se suspendiera la construcción del oleoducto de 1886 kilómetros de longitud y 76,2 cm. de diámetro que ha de transportar 570.000 galones de petróleo al día desde los yacimientos petrolíferos de Bakken en el noroeste de Dakota del Norte —pasando por Dakota del Sur y Iowa— hasta Illinois, desde donde sería enviado a las refinerías.

“El Ejército ha determinado que debate y análisis adicionales están garantizados a la luz de la historia de los despojos de tierras de la Gran Nación de los Sioux, la importancia del lago Oahe para la tribu, nuestra relación de gobierno a gobierno y el estatuto que rige el servicio en la propiedad gubernamental”, dijo el Ejército en su comunicado.

En septiembre, funcionarios federales suspendieron la construcción del oleoducto en tierras que bordean el lago Oahe, o debajo del mismo, pertenecientes al Cuerpo de Ingenieros, la agencia federal responsable de otorgar autorizaciones en tierras y vías de agua públicas.

La decisión de ayer, “refuerza ese lenguaje anterior y suena como que intentan trabajar con el consejo tribal y su presidente para encontrar un modo de decir que ahora estamos satisfechos con el proyecto y sus salvaguardas… [y] dar una mayor garantía de que nada catastrófico podría suceder”, dijo el Rdo. John Floberg, sacerdote supervisor de las iglesias episcopales del lado de Dakota del Norte de Roca Enhiesta, en una entrevista con Episcopal News Service.

En una declaración, el presidente tribal de los sioux de Roca Enhiesta, Dave Archambault II , dijo que la decisión está por debajo de lo que él esperaba, pero indicaba que Obama estaba escuchando.

“Nos sentimos alentados y sabemos que la oración y la manifestación pacíficas en Roca Enhiesta han sacado vigorosamente a la luz la injusta narrativa sufrida por las naciones nativoamericanas a través del país”, dijo Archambault. “No respondieron a todas nuestras oraciones, pero esta vez las escucharon”.

Durante meses, nativos y no nativos “protectores del agua”, que se oponen al oleoducto, han estado acampados en tierras federales cerca del sitio donde se proponen construir el oleoducto. El 3 de noviembre, más de 500 personas, clérigos y laicos en representación de 20 tradiciones religiosas viajaron para manifestarse en pacífica, devota solidaridad y testimonio con los sioux de Roca Enhiesta y sus aliados.

Los sioux de Roca Enhiesta arguyen que el oleoducto atravesaría tierras sujetas a tratados, profanaría zonas sagradas y pondría en peligro el agua potable para 8.000 miembros que viven en las casi 930.000 hectáreas de la reserva de la tribu, situada justo al sur de donde el oleoducto cruzaría por debajo del río Misurí y del lago Oahe. El lago es la fuente de agua potable de la reserva. Los sitios sagrados caen fuera de las fronteras de la reserva, pero la tribu sostiene que formaron parte de un tratado territorial de 1851.

Luego del requerimiento del gobierno federal de suspender la construcción en septiembre, Energy Partners, la compañía constructora del oleoducto con sede en Texas, compró tierras privadas cerca de la ruta propuesta y continúa la construcción del oleoducto. Algunos dicen que las tierras compradas pertenecen a la nación sioux.

– Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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