La conciencia de la Comunión Anglicana ha cambiado radicalmente en una década

August 12, 2012

[Episcopal News Service] Los 80 millones de anglicanos del mundo están mucho más conscientes hoy de lo que estaban hace 10 años de que pertenecen a una comunión mundial, una convicción que ha dado lugar a un florecimiento de las relaciones internacionales entre la Iglesia Episcopal y otras provincias, diócesis e individuos.

El Rdo. Canónigo Kenneth Kearon, secretario general de la Comunión Anglicana, dijo que aunque él no asistió a la 77ª. Convención General en Indianápolis, se siente “más que animado” por la aprobación de la Resolución D008 que reafirma el compromiso de la Iglesia Episcopal de crear alianzas [o relaciones de compañerismo] en la Comunión Anglicana.

“Existe obviamente un enorme caudal de buena voluntad y compromiso”, dijo él a ENS en una entrevista reciente en su oficina de Londres. “La Iglesia Episcopal ha trabajado arduamente en sus relaciones y aun más en los últimos años. Esas relaciones han valido la pena y se aprecian a través de la Comunión Anglicana. La cuestión es cómo vamos a ampliar ese compromiso”.

Kearon dijo que también se quedó “muy impresionado” con lo seriamente que la Iglesia Episcopal ha tomado el Pacto Anglicano, un documento que al principio se concibió como un medio de vincular mundialmente a los anglicanos más allá de sus diferencias culturales y teológicas.

Mediante la Resolución B005, la Iglesia Episcopal rehusó adoptar una posición sobre el Pacto Anglicano en esta ocasión, pero se comprometió a seguir siendo parte del proceso y a continuar supervisando su constante evolución.

“Lo que resulta sorprendente y muy alentador es la medida en que incluso aquellos que se oponen  [al Pacto] se refieren ahora a la Comunión de una manera diferente”, dijo Kearon. “Esta ha sido una enorme experiencia de aprendizaje. En el proceso, la gente ha aprendido mucho acerca de su identidad y de lo que es la Comunión Anglicana. Independientemente del resultado, el reflexionar al respecto ha sido muy provechosa experiencia de aprendizaje para la mayoría de los anglicanos y ha profundizado su valoración de lo que significa ser anglicano”.

El Pacto Anglicano se propuso por primera vez en el Informe Windsor 2004 como una forma en que la Comunión y sus 38 provincias autónomas podrían conservar la unidad pese a las diferencias, especialmente en lo tocante a la interpretación bíblica y a la sexualidad humana. El informe se produjo a raíz de la elección en 2003 de Gene Robinson, un sacerdote abiertamente homosexual, como obispo de Nuevo Hampshire, suceso que dio lugar a que algunas provincias declararan interrumpida o afectada su comunión con la Iglesia Episcopal. El Pacto también fue una respuesta a algunos líderes de la Iglesia que cruzaban las fronteras de otras provincias para ministrar a anglicanos desafectos.

“Una de las cosas mejores que le ha ocurrido a la Iglesia Episcopal, con respecto a nuestra participación en la Comunión Anglicana,  ha sido la elección y consagración de Gene Robinson”, dijo Ian Douglas, obispo de la Diócesis de Connecticut, en una reciente entrevista a ENS.

Douglas afirmó que durante décadas antes de 2003, bastaba que dos personas se presentaran en una audiencia de una resolución de la Convención General relacionada con la Comunión Anglicana para que “nosotros en el comité de Misión Mundial nos creyéramos que estábamos haciéndolo bien… Después de 2003 y del Informe Windsor… el plato fuerte en Columbus [en la 75ª. Convención General en 2006] fue la audiencia abierta sobre la Comunión Anglicana, a la que asistieron más de 3.000 personas y participaron 92 testigos. Esa es una diferencia enorme”.

Douglas agregó que él también ve este cambio a nivel local, en su propia diócesis, donde cada año una consulta sobre misión anglicana atrae a 200 o 300 personas de hasta 50 parroquias, “todas las cuales sostienen relaciones directas de compañerismo en misión con diócesis, parroquias e individuos de la Comunión Anglicana. Eso lo hace posible la mayor conciencia a nivel local, que no teníamos hace una década, y el mundo más favorable de la comunicación digital… Todo eso es parte de la gran Comunión que Dios está produciendo y es el distintivo de la respuesta de la Iglesia Episcopal a la Comunión”.

En la 77ª. Convención General, que sesionó del 5 al 12 de julio en Indianápolis, la Iglesia Episcopal se comprometió, en la Resolución D008, a mantener y reforzar los vínculos a través de la Comunión Anglicana en todo el mundo y a la continua participación en sus varios consejos, ministerios e interconexiones.

El presupuesto afincado en la misión y adoptado por la Convención para el trienio 2013-2015, mantiene los niveles de financiación y subvenciones para la mayoría de las alianzas internacionales anglicanas de la Iglesia, pero reduce en un 35 por ciento, o en $460.000, su apoyo económico al presupuesto interanglicano para la Oficina de la Comunión Anglicana con sede en Londres.

“Nos hemos esforzado en mantener nuestro nivel de contribución al presupuesto de la Oficina de la Comunión Anglicana, e incluso aunque éste disminuirá de algún modo en el próximo trienio, intentamos hacer todo lo que podamos para mantener la financiación de las alianzas individuales”, dijo a ENS la obispa primada Katharine Jefferts Schori. “Estoy consciente de que se están explorando otras avenidas para la financiación”.

Jefferts Schori, que es miembro del Comité Permanente de la Comunión Anglicana y del Comité de Finanzas, dijo que los grandes éxitos de los últimos años han sido “el aumento de las [relaciones de] compañerismo en misión diocesanas y congregacionales a través de la Comunión Anglicana” y el programa Indaba Continuo que le ha permitido a los anglicanos discutir y aprender acerca de experiencias provenientes de contextos muy diferentes del suyo y a enfrentarse a las diferencias tocante a problemas tales como la sexualidad humana y la interpretación teológica.

Los compañerismos en misión e Indaba Continuo “han proporcionado notables oportunidades a episcopales y anglicanos de aprender acerca de las realidades de la vida en diferentes partes del mundo y de este modo se transforman los corazones”, apuntó.

Las alianzas internacionales también se crean y se nutren a través de los programas internacionales de Ayuda y Desarrollo Episcopales y de las subvenciones de la Ofrenda Unida de Gracias.

En el presupuesto 2013-2015, la Iglesia Episcopal mantiene sus compromisos de financiación para sus compañeros del pacto global en las provincias anglicanas de América Central y México, y también para la Diócesis de Liberia en la provincia de África Occidental. Aunque habrá algunas reducciones en la financiación de esos compromisos durante el próximo trienio, tales reducciones son parte de un proceso, aprobado por una anterior Convención General, conducente a la autonomía de esos compañeros [en misión] que solían formar parte de la Iglesia Episcopal.

“El respaldo a los acuerdos sobre el pacto le proporciona a todos los episcopales un medio de participar en la labor del desarrollo y la misión” de esas iglesias, según el comentario del presupuesto.

A través de otras subvenciones, la Iglesia Episcopal sigue apoyando las actuales relaciones con las provincias anglicanas de Burundi, África Central, Congo, Sudán, las Filipinas, así como para el Consejo de las Provincias Anglicanas de África, que le brinda apoyo a las 12 provincias anglicanas del continente.

Un aumento en la financiación de más de $21.000, hasta un total de $106.000, para la Diócesis de Cuba representa una “importante prioridad de la relación para el trienio”, según el comentario del presupuesto.

Cualquier cambio en los fondos de una subvención para la Comunión Anglicana tiene por objeto concentrar los esfuerzos en los aliados fundamentales de la Iglesia Episcopal durante el próximo trienio, apuntan los comentarios.

La porción del presupuesto que se concentra en la financiación de los compañerismos anglicanos se ajustó y concluyó en la Convención General por cuenta del sub-comité de programa del Comité Permanente Conjunto sobre Programa, Presupuesto y Finanzas (PB&F).

El PB&F había decidido usar como plantilla la propuesta presupuestaria que presentara en junio la Obispa Primada, en lugar de que la que había presentado el Consejo Ejecutivo a principios de año. El presupuesto de la Obispa Primada fue rebautizado para el tiempo que duró la Convención como el presupuesto de las Cinco Marcas de las Misión, porque fue estructurado en torno a esas marcas que la Convención General había adoptado como prioridades de la misión en 2009.

Las Cinco Marcas son:

  • Proclamar las Buenas Nuevas del Reino de Dios.
  • Enseñar, bautizar y formar a nuevos creyentes.
  • Responder a las necesidades humanas con amoroso servicio.
  • Procurar la transformación de las estructuras sociales injustas.
  • Luchar por salvaguardar la integridad de la creación y por el sostenimiento y la renovación de la vida en la tierra.

El Rdo. David Ota, diputado a la Convención General por la Diócesis de California, dijo a ENS que en el subcomité de programa, que él presidía, hubo un acuerdo general de que el presupuesto debía apoyar las recomendaciones de financiación a las relaciones pactadas y de compañerismo internacional de la Iglesia Episcopal.

Cuando se llegó al presupuesto interanglicano para la Oficina de la Comunión Anglicana, Ota dijo que el subcomité utilizó la partida de $500.000 propuesta en el presupuesto de las Cinco Marcas de la Misión como un punto de partida, en lugar de la de $850.000 que recomendaba el Comité Ejecutivo. Según Ota, el subcomité convino en que $500.000 “sería una contribución significativa” para el presupuesto interanglicano. Pero muchas personas que testificaron en una audiencia pública durante la Convención General expresaron la inquietud de que tal reducción “era demasiado profunda, y no reflejaba una buena mayordomía cuando durante el trienio anterior se había contribuido con $1.160.000. Esa [inquietud] llevó a aumentar la cantidad de $500.000 a $700.000 para reflejar las preocupaciones que se expresaron”.

En general, dijo Ota, el PB&F y el subcomité de programa “apoyaron las propuestas que cumplían con nuestros compromisos con las relaciones de compañerismo de la Comunión Anglicana y la misión mundial [y]… apoyaron las Cinco Marcas de la Misión a través de las relaciones anglicanas”.

Pero Douglas, que es miembro del Comité Permanente de la Comunión Anglicana, dijo que las reducciones al presupuesto interanglicano “no reflejan una buena mayordomía”.

“Entiendo que un montón de personas que participaron en el proceso del presupuesto estén intentando equilibrar un montón de realidades difíciles, y siempre resulta más fácil cortar aquellas cosas que nos quedan más lejos”, dijo él a ENS. “Pero me siento bastante molesto respecto a dónde fuimos a dar. Las contribuciones al presupuesto interanglicano ayudan a vincularnos como cristianos”.

Douglas añadió que él espera que pronto se inicie una campaña de capital a nivel mundial para apoyar la Oficina de la Comunión Anglicana.

La oficina con sede en Londres facilita el trabajo de los diálogos ecuménicos de la Comunión Anglicana y los instrumentos de ésta: la Conferencia de Lambeth, la Reunión de los Primados y el Consejo Consultivo Anglicano, el principal organismo de la Comunión en lo que a diseño de políticas respecta.

Kearon, el Secretario General de la Comunión Anglicana, dijo que la oficina también funge “como un lugar de conexión,  un lugar de compromiso… Buscamos posibilitar las relaciones que tienen lugar [a través de la Comunión]”.

Entre otros ministerios que se manejan a través de la oficina se incluyen el programa de Indaba Continuo y la Alianza Anglicana que coordina la labor de desarrollo, ayuda y promoción a través de la Comunión.

“Las contribuciones provinciales son un signo tangible del compromiso con la Comunión Anglicana”, dijo Kearon a ENS. “El presupuesto se utiliza para posibilitar que prosiga el trabajo de esta oficina, para posibilitar el encuentro de los instrumentos de la Comunión y garantizar que sus decisiones y deseos se lleven a cabo. Configuramos nuestro quehacer en torno a las cinco marcas. Cualquier reducción en nuestro presupuesto significa que el testimonio de la Comunión que se expresa a partir de esta oficina será mucho menor”.

El monto anual que se solicita de cada una de las 38 provincias de la Comunión Anglicana se basa en una combinación de factores, agregó Kearon, entre ellos “lo que la provincia ha dado en el pasado”, el número de anglicanos en la provincia, y el Producto Interno Bruto del país o los países de la provincia.

En el último trienio, la Iglesia Episcopal contribuyó con $1.160.000 al presupuesto interanglicano, el 50 por ciento de las cantidad solicitada. La Iglesia Episcopal es el segundo contribuyente al presupuesto interanglicano después de la Iglesia de Inglaterra, que tampoco paga la totalidad de lo que le solicitan. Durante los últimos tres años, algunas otras provincias no han pagado a ese presupuesto la totalidad de las contribuciones que les sugieren.

El presupuesto interanglicano asciende al 58 por ciento del ingreso total de la Oficina de la Comunión Anglicana. El restante 42 por ciento proviene de donaciones restringidas y otras contribuciones.

A través de las contribuciones provinciales, dijo Kearon, “hay un elemento del fuerte en apoyo del débil. Las pequeñas provincias necesitan pertenecer a la Comunión Anglicana, pero no pueden contribuir. Las iglesias fuertes de la Comunión siempre han apoyado a las débiles”.

Kearon señaló que las implicaciones de la reducción de fondos de parte de la Iglesia Episcopal no se han determinado aún, y que su oficina lo sabría mejor más avanzado el año luego de que el Consejo Consultivo Anglicano se reúna en Auckland, Nueva Zelanda.

Pese a la reducción de fondos, Kearon dijo sentirse “muy impresionado” por la manera en que la Convención General llevó a cabo su labor, y sigue siendo optimista respecto al futuro de la Comunión Anglicana.

Douglas estuvo de acuerdo. “Sigo siendo increíblemente optimista acerca de la Iglesia Episcopal y la Comunión Anglicana”, afirmó. “Sí creo que somos en gran medida una Comunión en proceso de formación y creo que en el CCA probablemente la primera conversación será acerca de poder y dinero y no principalmente acerca de la sexualidad humana, porque, creo yo, estaremos en un lugar para tener conversaciones profundas e importantes acerca de nuestro legado colonialista y sobre cuán informados estamos como anglicanos. Se trata de un nuevo mundo. ¿Será una nueva Comunión?”.

—Matthew Davies es redactor y reportero del Servicio de Prensa Episcopal. Traducido por Vicente Echerri.

Related Topics: