Inglaterra niega el episcopado a las mujeres

November 22, 2012


[Episcopal News Service] La Iglesia de Inglaterra rechazó el 20 de noviembre la legislación que le habría permitido a las mujeres llegar al episcopado.

La legislación, llamada una medida, exigía una mayoría de dos tercios en cada una de las tres cámaras —de los laicos, el clero y los obispos— del Sínodo General, el principal organismo de gobierno de Iglesia, reunido en la Cámara de la Iglesia en Westminster. La medida fue aprobada en las cámaras de los obispos y en la de los clérigos, pero fue rechazada en la Cámara de los Laicos por 6 votos. El voto de los laicos fue de 132 a favor, 74 en contra y 0 abstenciones; los clérigos, 148 a favor, 45 en contra con 0 abstenciones; y los obispos 44 a favor, 3 en contra, con 2 abstenciones.

El arzobispo de York, John Sentamu, dijo que la medida no estaría sometida a ningún procedimiento ulterior y no puede ser considerada otra vez hasta que un nuevo sínodo sea electo en 2015, a menos que el liderazgo del Sínodo presentara un caso convincente y obtuviese el respaldo de sus miembros.

Hablando después de la votación, Graham James, el obispo de Norwich, dijo: “una clara mayoría del Sínodo General votó en el día de hoy a favor de la legislación de consagrar mujeres como obispos. Pero el margen de aprobación es muy alto en este sínodo. Dos tercios de cada cámara tienen que respaldar la legislación para que se apruebe. Esto garantiza que la mayoría sea abrumadora. La mayoría en la Cámara de los Laicos no fue suficiente. Esto nos deja con un problema. Cuarenta y dos de 44 diócesis aprobaron la legislación y más de tres cuartos de los miembros de los sínodos diocesanos votaron a favor. Habrá muchos que se pregunten por qué el Sínodo General se expresó de manera tan diferente”.

Según un comunicado de prensa de la Iglesia de Inglaterra, la Cámara de Obispos tendrá una reunión de emergencia a las 8:30 A.M. del 21 de noviembre para sopesar las consecuencias de la votación.

El obispo de Durham, Justin Welby, nombrado recientemente como el 105º. arzobispo de Cantórbery, había expresado su entusiasmo por la legislación y su pleno apoyo a las mujeres obispos. Antes de la votación del 20 de noviembre, él instó al sínodo a aprobar la medida, reconociendo que el ministerio ordenado de las mujeres durante los últimos 20 años “había contribuido enormemente a la Iglesia de Inglaterra”.

Welby recibió prolongados aplausos luego de decir: “no podemos quedar atrapados en la creencia de que se trata de una decisión de suma-cero, donde la ganancia de una persona debe ser la pérdida de otra persona. Ésa no es una teología de la gracia… Nosotros los cristianos somos los que llevamos la paz y la gracia como un tesoro por el mundo. Debemos ser los que vivamos de una mejor manera”.

El actual arzobispo de Cantórbery, Rowan Williams, dijo que él reconocía que la mayoría de los miembros del Sínodo habían llegado a sus “convicciones sustantivas en el transcurso de un largo período de tiempo”. Pero, agregó, “un voto negativo no haría nada positivo en pro de nuestra misión, y la interrogante se mantiene: cuánta energía queremos gastar en esto en la próxima década”.

Williams dijo que él esperaba que “podamos decidir liberarnos nosotros mismos… Yo sí creo que es hora de pasar la página”.

Williams comenzó en octubre una campaña de todo un mes, llamada “Espera suficiente”, para persuadir a los miembros del Sínodo General a que respaldaran la legislación a favor de las mujeres obispos, diciendo que él consideraba “inconsecuente excluir en principio a cualquier persona bautizada de la posibilidad del ministerio ordenado”.

Muchos de los que se opusieron a la legislación citaron entre sus razones que la medida no ofrece adecuadas disposiciones para los que no pueden aceptar a mujeres obispos.

El Sínodo General es la asamblea nacional de la Iglesia de Inglaterra. Mantiene una tradición de gobierno sinódico, el cual en Inglaterra tiene su origen en la época medieval.

Un momento fundamental en el establecimiento de las condiciones  para la votación de hoy se presentó en julio de 2006, cuando el Sínodo pidió que se exploraran las disposiciones prácticas y legislativas de la admisión de las mujeres en el episcopado.

Tom Pugh, representante en ese momento del Consejo de la Juventud de la Iglesia de Inglaterra, dijo al Sínodo de 2006 que no tenía dificultad en que las mujeres llegaran a ser obispos porque él provenía de una generación en que hombres y mujeres parecían ser tratados por igual en todos los niveles.

“Yo nunca he conocido el mundo sin el ministerio ordenado de las mujeres”, dijo él. “Me han dicho que hubo una vez una mujer primer ministro, pero eso fue bastante antes de mi tiempo”.

Seis años después,  Hannah Page, representante del actual consejo de la juventud, dijo al Sínodo de hoy que ella tenía un año de edad en 1992 y que había crecido en una Iglesia de Inglaterra que siempre había incluido mujeres sacerdotes. “Me parecería que hemos estado discutiendo este asunto mi vida entera y a la espera de una decisión”, afirmó. “Por favor, no me hagan esperar hasta que tenga 3º0 años antes de tomar una decisión”.

El debate del 20 de noviembre duró casi siete horas y más de 110 miembros hablaron sobre la medida.

Nigel McCulloch, el obispo de Manchester, presentó el debate diciendo: “Hoy, yo creo que estamos en un mejor lugar. Espero que el debate de hoy responderá a una pregunta clave: ¿Progresará mejor la misión y el ministerio de Dios si la legislación se aprueba o si se rechaza?”

McCulloch dijo que él creía que la medida le permitiría a la Iglesia de Inglaterra “florecer y capacitar a mujeres para el ejercicio del liderazgo que la gran mayoría de nosotros ve como un don de Dios para esta Iglesia. Y yo creo que los que tienen diferencias teológicas tendrá la posibilidad de tener un lugar honorable dentro de la Iglesia de Inglaterra y podrán seguir [aportando] su valiosa contribución a la misión de la Iglesia. No subestimemos el grado de avenimiento y de acomodo que ellos han hecho”.

El Rdo. Canónigo Simon Killwick, miembro del Sínodo por la Diócesis de Manchester, dijo que la legislación no sería buena para la Iglesia. “Todos estamos desesperados de dejar atrás los tristes conflictos de los últimos años, pero esta legislación no ofrece una clara manera de proceder”, afirmó, haciendo notar que depende de un código de aplicación que todavía debe redactarse y ser aceptado.

“El código tiene la posibilidad de convertirse en un nuevo campo de batalla”, agregó él. “El furor sobre la modesta cláusula de los obispos en el verano da una idea de lo que podríamos enfrentar. Podría haber un conflicto de varios años sobre el contexto del código. Esto no ofrece una manera de proceder clara y duradera”.

Killwick se refiere a la cláusula 5 (1) (c), que la Cámara de Obispos había introducido en la legislación a principios de mayo y que sugería que un código de aplicación para la medida ahora rechazada debía permitir que las parroquias que no aceptaran mujeres obispos solicitaran un obispo que compartiera sus creencias.

Se había esperado una votación final sobre el anteproyecto de la medida en julio, pero el Sínodo convino, luego de algún debate acalorado, en enviar la legislación de vuelta a la Cámara de Obispos y no votar sobre la aprobación definitiva hasta noviembre. El aplazamiento tenía el propósito de permitirle a la Cámara de Obispos una ulterior consideración de la enmienda que había presentado.

Los que se oponen a las mujeres obispos recibieron con beneplácito la cláusula de los obispos, pero muchos que de los partidarios de la medida la encontraron inaceptable.

Los que se oponían a la enmienda dijeron que la legislación ya contenía una disposición para que las parroquias que objetaran a las mujeres obispos solicitaran que las pusieran al cuidado de una opción masculina, pero dijeron que la enmienda de los obispos podría verse como discriminación. Williams le dijo al Sínodo en julio que un aplazamiento podría “bajar la temperatura” dentro de la Iglesia de Inglaterra en relación con la disputa.

Los obispos se reunieron a mediados de septiembre y convinieron en una enmienda a su enmienda, presentada por la Rda. Janet Appleby, miembro del Sínodo proveniente [del condado] de Tyne y Wear, que expresa que el código debería abarcar “la selección de obispos y de sacerdotes varones de una manera que respete los fundamentos sobre los cuales los consejos parroquiales emitan sus cartas de solicitud”.

Si la medida hubiera sido aprobada, las cartas de solicitud habrían sido el medio por el cual una parroquia tradicionalista habría pedido un nuevo sacerdote o la supervisión episcopal de alguien que no fuese el obispo diocesano.

Luego de la reunión de los obispos el 12 de septiembre, Williams dijo que “resultaba particularmente significativo y grato que el nuevo texto surgiera no de la Cámara de Obispos misma, sino más bien de una mujer sacerdote en ejercicio”.

El obispo James Jones, de la Diócesis de Liverpool, dijo durante el debate del Sínodo el 20 de noviembre, que el futuro de la Iglesia de Inglaterra estaba en juego.

“Siendo mujeres un tercio de los clérigos, la red parroquial se desplomaría sin su liderazgo y ministerio”, afirmó. “Sin el liderazgo de las mujeres la Iglesia en todo el mundo sería más pequeña… La verdad es que sin las mujeres en el liderazgo ya no podemos servir al pueblo en las parroquias de Inglaterra… Yo ahora creo que para la misión de Dios para el pueblo de Inglaterra es justo que las mujeres ocupen su lugar en la Cámara de Obispos”.

Pero Jane Pattison, de la Diócesis de Sheffield instó al Sínodo a derrotar la medida, diciendo que “promueve la pérdida del ministerio evangélico conservador y católico tradicional en la Iglesia de Inglaterra. Sugiero que la Iglesia no puede permitirse esta pérdida… Inglaterra no puede permitirse esta pérdida si somos serios respecto a compartir el evangelio con la nación”.

Philip Giddings, presidente de la Cámara de los Laicos, dijo que su papel era garantizar que los puntos de vista de toda la Cámara se escucharan. “El Sínodo ya sabe que una mayoría sustancial está a favor de las mujeres obispos [pero]…¿no podemos encontrar una mejor manera de dar ese paso histórico… sin privar de la Iglesia a los que en conciencia no pueden aceptar [mujeres como obispos]?, preguntó él. “Podemos estar en desacuerdo con la minoría que disiente, pero ¿eso significa que tenemos que excluirlos del futuro de esta Iglesia? … No pueden lograr una solución a menos que todas las partes convengan en ella y la hagan suya. Ésa es la pieza que falta en este paquete legislativo. Aquellos para quienes las disposiciones se planean carecen de ella”.

El Rdo. David Houlding, de la Diócesis de Londres, reconoció que habría “dolor y aflicción, cólera y lágrimas, cualquiera que fuera el resultado de la votación”, pero dijo que era importante “proteger los derechos de la minoría… Todos estamos de acuerdo en que todos buscamos ser obedientes… para estar seguros de que el código de aplicación aporta lo que necesitamos, y en eso consistirá nuestra batalla.

Si la legislación no resulta clara y aceptable para todos, dijo Houlding, “entonces, ¿qué esperanzas hay de que el código de aplicación funcionará?… Debemos esperar pacientemente en oración, oración de que Dios nos conducirá a un consenso… Pero yo estoy comprometido con este proceso sea cual fuere lo que decidamos hoy… porque sí tenemos un lugar de honor en la querida vida de esta Iglesia”.

Entre tanto, el Ven. Jan McFarlane, de la Diócesis de Norwich, hablando a favor de la medida, dijo: “He escuchado y escuchado y escuchado y escuchado, y durante el último año no creo que he oído nada nuevo. Y en el debate de hoy, no creo haber oído nada nuevo. Ustedes podrían argüir que hemos estado esperando caso 2000 años por este asunto… Vamos, Sínodo, vota por el amor de la Iglesia y de su testimonio”.

Historia del ministerio ordenado de las mujeres

En julio de 2005, 13 años después de avenirse a ordenar mujeres al sacerdocio, el Sínodo General dio inicio a un proceso que les permitiría convertirse en obispas cuando se aprobara una moción que eliminara los obstáculos legales a la ordenación de mujeres al episcopado.

En julio de 2006, el Sínodo solicitó las disposiciones prácticas y legislativas para explorar la admisión de las mujeres al episcopado. También pidió la formación de un grupo legislativo que redactara un anteproyecto de la medida y de la enmienda de un canon necesario para eliminar los obstáculos legales.

En su grupo de sesiones de julio de 2008, el Sínodo convino en que era el “deseo de su mayoría… que las mujeres fuesen admitidas al episcopado” y afirmó que “se contará con disposiciones especiales, dentro de las actuales estructuras de la Iglesia de Inglaterra, para aquellos que, por razones de convicción teológica, no puedan recibir el ministerio de las mujeres como obispos o sacerdotes”.

El Sínodo General aprobó en febrero de 2009 enviar a un comité de revisión un anteproyecto de la medida acerca de que las mujeres llegaran a ser obispos, de manera que pudiera reformularse la legislación.

El comité de revisión se reunió 16 veces a partir de mayo de 2009 y tomó en consideración 114 propuestas de miembros del Sínodo y otras 183 de otras personas.  En mayo de 2010, el comité publicó un informe de 142 páginas, que ofrecía un análisis detallado del anteproyecto de legislación a tiempo de que el Sínodo de julio de 2010 lo debatiera y fuese sometido a votación.

El Sínodo de julio de 2010 respaldó la legislación que allanó el camino para que las mujeres llegaran a ser obispos y que remitió la medida a los sínodos diocesanos para su consideración. Una mayoría de los sínodos diocesanos debieron aprobar la medida para que volviera [a someterse] al Sínodo General.

De julio de 2010 a febrero de 2012, 42 de los 44 sínodos diocesanos a través de Inglaterra aprobaron la legislación que respaldaba a las mujeres obispos.

El Sínodo General de febrero de 2012 rechazó una tentativa de ofrecer mayores concesiones a los que se oponían a las mujeres obispos. Esas concesiones eran esencialmente una enmienda a la legislación que le habría permitido a dos obispos ejercer funciones episcopales dentro de la misma jurisdicción mediante la “coordinación” de sus ministerios.

El largo camino hacia la aceptación del ministerio ordenado de las mujeres en la Comunión Anglicana comenzó en 1920 cuando la Conferencia de Lambeth pidió (a través de las resoluciones 47-52) que se restaurara “formal y canónicamente” el diaconado de las mujeres, añadiendo que debía ser reconocido a través de la Comunión.

La primera mujer sacerdote en la Comunión [Anglicana], la Rda. Li Tim-Oi, fue ordenada en Hong Kong en 1944. Debido a la presión externa, ella renunció a su licencia, pero no a sus sagradas órdenes, luego de la segunda guerra mundial. En 1971, la Rda. Jane Hwang y la Rda. Joyce Bennett  fueron ordenadas sacerdotes en la Diócesis de Hong Kong, aunque sus ministerios no fueron reconocidos en muchas partes de la Comunión Anglicana.

En 1974, hubo una ordenación “irregular” de 11 mujeres en la Iglesia Episcopal de Estados Unidos, la cual autorizó oficialmente la ordenación de mujeres al sacerdocio dos años más tarde.

La obispa Barbara Harris, actualmente jubilada, fue electa obispa sufragánea de Massachusetts en 1988, y se convirtió en la primera mujer obispo de la Comunión Anglicana después de su consagración en 1989.

La Rvdma. Penelope Jamieson hizo historia en 1989 cuando fue electa obispa de la Diócesis de Dunedin, Nueva Zelanda, y se convirtió en la primera mujer en servir como obispo diocesano en la Comunión Anglicana.

La Rvdma. Mary Adelia McLeod, que fue ordenada al sacerdocio en 1980, fue consagrada en 1993 como obispa de la Diócesis de Vermont, convirtiéndose en la primera obispa diocesana  en la Iglesia Episcopal en Estados Unidos. Ella se jubiló en 2001.

La Rvdma. Canóniga Nerva Cot Aguilera se convirtió en la primera obispa anglicana de América Latina cuando fue consagrada obispa sufragánea de la Iglesia Episcopal de Cuba en junio de 2007.

La Rda. Ellinah Ntombi Wamukoya fue ordenada el 17 de noviembre de 2012 como obispa de Suazilandia y se convirtió en la primera obispa de cualquiera de las 12 provincias anglicanas de África.

La Iglesia de Inglaterra abrió el sacerdocio a las mujeres en noviembre de 1992, cinco años después de que las mujeres fueran ordenadas por primera vez al diaconado. Más de 5.000 mujeres han sido ordenadas como sacerdotes en Inglaterra desde 1994 y hoy representan el 40 por ciento de todo el clero.

– Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducido por Vicente Echerri.

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