Episcopales Latinos se reúnen en Los Angeles por un ‘Nuevo Amanecer'

May 20, 2002

Por primera vez en más de 15 años, 220 obispos, clérigos y laicos de todas las diócesis de la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos se reunieron del 13-16 de mayo en Los Angeles, California, para que se sintiera la creciente presencia Latina en la Iglesia Episcopal y darle el lugar que le corresponde.

Hace quince años la presencia Latina en la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos era prácticamente inexistente. Hoy, hay cinco obispos latinos y más de 200 sacerdotes latinos que sirven a más de 50,000 Episcopales Hispanos.

El Dr. Justo González, teólogo cristiano y profesor de la Universidad Emory de Atlanta, Georgia fue el orador principal de la reunión nacional titulada: 'Nuevo Amanecer: Desafíos y Oportunidades'. González habló acerca del creciente número de miembros de habla Hispana en las diversas iglesias cristianas a través del país y de la esperanza que dentro de una década, los Hispanos llegarán a ser el 50% de la población en la mayoría de los estados de la nación. 'La iglesia que no le presta atención a los latinos, no le preocupa su futuro', dijo González.

Entre los obispos que asistieron y apoyaron la reunión se encontraba el Obispo Leo Frade de la Diócesis del Sudeste de la Florida, quién habló sobre 'la asfixia que crea la estructura de esta iglesia' y cómo es posible que un 'nuevo amanecer' y un cambio de mentalidad entre los miembros latinos pueda unirlos y crear 'una organización eficiente que no dependa de las estructuras'. Frade le dijo a los participantes que la presencia y el crecimiento de los Hispanos, 'quienes han inyectado una tremenda vitalidad a esta iglesia, ha sucedido sin ninguna invitación'. El obispo invitó a los líderes presentes a que le exijan a sus obispos una mayor participación de los Hispanos en la vida de la iglesia, y alentó a los presentes a que participen más decididamente en todos los cuerpos directivos de la Iglesia Episcopal.

La energía positiva

El segundo día de la conferencia comenzó con los informes de los representantes de las ocho provincias sobre las actividades misioneras hispanas en sus respectivas diócesis. También hubo un panel de discusión acerca del Manifiesto de Atlanta, documento escrito en la Pascua del 2001, el cual exige que se de especial atención a la actividad misionera hispana. Entre los participantes en el panel estaban dos de los obispos que firmaron el documento: Wilfrido Ramos Orench, Obispo Sufragáneo de Connecticut y Victor Scantlebury, Obispo Asistente de Chicago. Otros obispos presentes eran Katharine Jefferts-Schori de Nevada; Gethin B. Hughes de San Diego; Sergio Carranza, Obispo de México y James H. Ottley, Obispo Asistente de la Diocesis del Sudeste de la Florida.

El día de la clausura, Ramos-Orench dió una charla, en la cual, definió el encuentro como 'una experiencia de resurrección en la vida de la Iglesia Episcopal Hispana' y alentó a todos a que vuelvan a sus diócesis con la idea de 'mantenerse unidos. La unidad de los Episcopales Hispanos no es una opción: es una necesidad urgente'.

Al cierre de la conferencia, se entregó una piedra negra traída de las playas cercanas a cada uno de los participantes como un símbolo de la carga que llevan los cristianos, la cual puede entregarse a Jesucristo quien dijo, 'Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar' (Mateo 11:28).

Los participantes apoyaron en forma unánime la creación de una organización llamada tentativamente Episcopales Hispanos Unidos, semejante a la Unión de Episcopales Negros (UBE).