El ministerio público en la práctica

September 15, 2016


[Episcopal News Service] Cómo llevar a cabo conversaciones en privado, cómo dirigir una reunión y cómo prestar atención y entender el interés propio son sólo algunas de las destrezas aprendidas por los seminaristas y otras personas que se han adiestrado en organización comunitaria.

En 2013, La Escuela de Teología Eclesiástica del Pacífico (CDSP, por su sigla en inglés) comenzó a ofrecer el curso de “Organización para el Ministerio Público” en asociación con la Fundación de Áreas Industriales (IAF, por su sigla en inglés), una red bien establecida de organizaciones de carácter religioso y comunitario que adiestran a líderes y capacitan a comunidades.

“El adiestramiento de la IAF me puso los pies en el suelo y dentro de la comunidad, a partir del momento que llegué a asumir un nuevo papel, centrado en la misión, en un lugar extraño para mí”, dijo la Rda. Twila Smith, sacerdote encargada de la iglesia episcopal de La Gracia [Grace Episcopal Church] y misionera en la iglesia del Mediador [Church of the Mediator], ambas en Allentown, Pensilvania. “Sé cómo crear relaciones de colaboración en la comunidad y comencé a [establecer contactos] personales con los vecinos y asociados potenciales desde la primera semana”.

Aaron Klinefelter (en primer plano a la derecha) con un grupo de pastores y líderes que él usaba como cofacilitadores en la Diócesis de Ohio Sur antes de que él y su familia se mudaran a Berkeley para que él asistiera a la CDSP. Foto de Aaron Kleinfelter.

Aaron Klinefelter (en primer plano a la derecha) con un grupo de pastores y líderes que él usaba como cofacilitadores en la Diócesis de Ohio Sur antes de que él y su familia se mudaran a Berkeley para que él asistiera a la CDSP. Foto de Aaron Kleinfelter.

La CDSP, el seminario episcopal en Berkeley, California, ofrecía inicialmente el adiestramiento de una semana como una opción, pero, a partir del semestre del otoño de 2016 es un requisito académico.

El adiestramiento no pretende proporcionarles a los participantes una oportunidad para transformaciones personales, aunque con frecuencia sí cambia la manera en que ellos perciben las estructuras sociales.

“El verdadero cambio se vive después de concluido el adiestramiento —esa es realmente la hora de la verdad”, dijo Anna Eng, una importante organizadora de la Fundación de Áreas Industriales (IAF, por su sigla en inglés) del área de la Bahía [de San Francisco]. “No organizamos estos adiestramientos para que la gente pueda tener una experiencia. En verdad, retamos a las personas a pensar cómo esto va a impactar el modo en que funcionará en su ministerio cuando regrese a casa”.

Lo que resulta estimulante, dijo Eng, es cuando una se encuentra con personas seis meses o un año después y “siguen todavía reflexionando sobre lo que han aprendido, o están llevando a cabo encuentros individuales. Se relacionan de manera diferente con los funcionarios públicos. Es ahí donde tiene lugar el cambio verdadero. Ciertamente, la gente tiene ‘momentos reveladores’ y se alteran y cambian de modo de pensar —eso es muy, pero muy común— pero me interesa más saber lo que hacen con eso”.

Anne Clarke, graduada de la CDSP en 2015, tomó el curso en 2013. Ella utiliza lo que aprendió durante el curso en su trabajo de coordinadora de formación cristiana permanente, un nuevo puesto en la Diócesis de California Norte.

“He dedicado muchísimo tiempo a conectarme individualmente con otros y a reunir a personas con inquietudes semejantes”, dijo ella en una entrevista telefónica con Episcopal News Service. “No puede ofrecerle una programación a todo el mundo, pero sí puedo ofrecer un sentido de conectividad más profundo”.

Cuando Clarke se mudó a Sacramento buscó a los organizadores locales de la IAF, personas con las cuales podía hablar sobre los desafíos, tales como el tiempo que lleva entablar relaciones, llegar a conocer a los demás, infundirles confianza. El adiestramiento, señaló ella, la ha ayudado a comunicarse mejor y a crear un marco para pasar de las conversaciones individuales a la reunión de grupos al objeto de llevar a cabo tareas que no pueden cumplirse en solitario.

El adiestramiento de organización comunitaria de amplia base de la IAF que reciben los seminaristas no está orientado hacia cuestiones concretas. Se centra en la creación de relaciones y en la determinación de intereses comunes. Es un proceso largo, y no depende de un individuo. Según Jennifer Snow, directora de aprendizaje extendido y profesora auxiliar de teología práctica, no se puede enfatizar lo suficiente en ello [ese proceso].

La Rda. Twila Smith con Sydney Davis, miembro de la iglesia episcopal del Mediador. Smith y Davis visitaron Filadelfia en la primavera pasada para aprender más acerca del reasentamiento de refugiados antes de la apertura de un Centro Comunitario de Refugiados en la iglesia del Mediador, en Allentown, Pensilvania. El centro abre sus puertas el 17 de septiembre. Foto de Twila Smith.

La Rda. Twila Smith con Sydney Davis, miembro de la iglesia episcopal del Mediador. Smith y Davis visitaron Filadelfia en la primavera pasada para aprender más acerca del reasentamiento de refugiados antes de la apertura de un Centro Comunitario de Refugiados en la iglesia del Mediador, en Allentown, Pensilvania. El centro abre sus puertas el 17 de septiembre. Foto de Twila Smith.

Una de las lecturas previas al curso que se le asignan a los seminaristas es un ensayo inédito escrito por una pastora presbiteriana que trabajó durante siete años con una congregación en Michigan. Ella llevó a su congregación a hacerse miembro de la IAF y a participar activamente en la comunidad, pero cuando se fue [del lugar] descubrió que la obra carecía de raíces sin ella.

“En efecto, a la gente no le gustaba, no la entendía. Estaban desesperados por salir de eso”, dijo Snow, añadiendo que la pastora no había llevado a cabo el trabajo preparatorio para lograr que la congregación invirtiera en la obra, que es algo que Snow quiere que los seminaristas entiendan desde el principio.

“Quiero que piensen desde el primer día: sabes que como líder puedes decir ‘si, vamos a hacer esto’ porque podrías tener el poder y la influencia en la congregación”, apuntó. Pero, ¿cómo vas a lograr que toda la congregación entienda qué hacer e invierta en ello más allá de tu carisma o posición personal de poder?”

La IAF concibió el adiestramiento para personas que se están convirtiendo en actores activos en instituciones de la comunidad; no es específicamente para congregaciones, aunque muchísimas de las instituciones miembros de la IAF son congregaciones. El lenguaje no es teológico, y no aborda la dinámica de las congregaciones ni su resistencia a la organización comunitaria.

Desde los programas de tutoría extraescolares a los albergues de indigentes, los bancos de alimentos, los comedores de pobres y los huertos comunitarios, las iglesias episcopales en todo el país brindan servicios en sus comunidades. Sin embargo, la mayoría de estos ministerios existe dentro de los muros de la parroquia. Preparar a futuros líderes para el ministerio más allá de los muros de la parroquia es una prioridad de la CDSP.

“Los líderes en el ministerio tienen un papel público y es parte de nuestro trabajo ayudar a que nuestros estudiantes sepan cómo manejar eso”, dijo la Rda. Susanna Singer, profesora asociada de desarrollo ministerial y directora del Programa Doctoral de Ministerio de la CDSP. “¿De qué manera un líder religioso maneja la conversación pública y el liderazgo en la esfera pública sin extralimitaciones inadecuadas, pero también sin traicionar a la Iglesia y sin rehusar hacer lo que tenemos perfecto derecho a hacer legalmente y lo que Dios nos manda que hagamos?”

Durante la elaboración del nuevo currículo, el profesorado tomó en consideración el discurso público, la acción y la colaboración, junto con la conciencia contextual y la reflexión crítica, siendo esto último algo que la IAF hace bien, añadió ella.

En las dos congregaciones que Smith atiende, ella dijo que el enfoque de la IAF así como la capacitación del Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos resulta útil.

“Para entender valores y poder, y para aprender los intereses de las parroquias”, dijo ella. “Sosteniendo eso junto a nuestro Pacto Bautismal. Estamos teniendo arduas conversaciones respecto a la manera en que vivimos al tiempo que decimos que creemos. El poner en práctica nuestra fe nos llama, creo yo, a mirar al interior de la Iglesia y ver también como utilizamos el poder. Y el adiestramiento de la IAF me ayudó no sólo a ver eso, sino a ver también vías para el cambio”.

Uno de los retos que enfrenta Smith es que la mayoría de las personas que asisten a la iglesia el domingo por la mañana no vive ni trabaja en la vecindad de la misma.

“El adiestramiento de la IAF ayuda a examinar no sólo quiénes somos llamados a ser la Iglesia, sino también dónde”, afirmó Smith. El adiestramiento de la IAF pone énfasis en una voz activa —y en cuerpos movilizados— para vivir el evangelio”.

— Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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