El Comité de Programa, Presupuesto y Finanzas comienza a trabajar en el presupuesto 2013-2015

February 6, 2012

[Episcopal News Service – Linthicum Heights, Maryland] Al tiempo que el Comité Permanente Conjunto sobre Programa, Presupuesto y Finanzas (PB&F por su sigla en inglés) se reunía aquí para debatir el anteproyecto del presupuesto 2013-2015, algunos de sus miembros expresaron que se enfrentaban al manejo de muchos asuntos en conflicto.

El comité del presupuesto de reunió del 30 de enero al 2 de febrero en el Centro de Conferencias del Instituto Marítimo para recibir un anteproyecto del presupuesto trienal 2013-2015 que finalmente se someterá a la aprobación de la 77ª. Convención General este verano en Indianápolis. La reunión comenzó al día siguiente de que el Consejo Ejecutivo aprobara la versión provisional de un presupuesto balanceado de $104,9 millones para el [período] 2013-2015 y se lo pasara al PB&F.

Uno de los conflictos que los miembros del PB&F debatieron se centró en las dificultades económicas que enfrentan las diócesis al tiempo de decidir cuánto dinero ha de dedicarse a la misión, ministerio e infraestructura de la Iglesia Episcopal a nivel denominacional.

Del Glover, presidente del comité de financias del Consejo, le dijo al grupo del PB&F que el Consejo había estado debatiendo lo que él caracterizó como el conflicto entre “cuál es una expectativa razonable de solicitud a las diócesis y cuál es una expectativa razonable para el uso de los fondos de parte de la Iglesia, y esos son dos problemas distintos”.

Otro conflicto era el concerniente al pago por los costos de la misión y actual estructura de la Iglesia, a sabiendas de que ha habido muchas propuestas para cambiar esa estructura y, posiblemente, redefinir la dirección y el foco de la misión y el ministerio.

“Yo creo que era correcto decir hace tres años que no podíamos seguir funcionando como de costumbre, pero todos sabemos el conflicto [que se produce] en seguir funcionando como de costumbre al tiempo de plantear que ya no podemos seguir funcionando como de costumbre”, dijo George Councell, miembro del PB&F  y obispo de la Diócesis de Nueva Jersey, al presentar ese dilema.

Él se refería en parte a una decisión que se tomara en la última reunión de la Convención General en 2009 de reducir la cantidad de dinero que se solicitaba de las 110 diócesis de la Iglesia en uno por ciento anual, del 21 por ciento del ingreso operativo diocesano en 2010 al 20 por ciento en 2011 y al 19 por ciento en 2012. El presupuesto resultante de 2010-2012 se basaba en un ingreso de $141.271.984  en comparación al total de $104 millones que ahora se prevé para el presupuesto 2013-2015 en base a la solicitud del 19 por ciento anual.

El presupuesto 2010-2012 fue de $23 millones menos que el del trienio anterior y ha dado lugar al comienzo de un cambio en la manera en que el personal de la oficina Denominacional realiza su trabajo. Ese presupuesto supone que parte de la labor que realiza el personal de la Iglesia a nivel denominacional podría hacerse mejor en los niveles diocesano y congregacional. El personal denominacional se ha orientado a ayudar a interconectar la capacidad de la Iglesia en todos los niveles y a poner sus propias capacidades a disposición de esas redes y de otras organizaciones, en lugar de crear y llevar a cabo programas por sí mismo.

Ese cambio, que el anteproyecto del presupuesto 2013-2015 propone continuar e incrementar, dio lugar a otro conflicto que el PB&F debatió: la cuestión de si dejar más dinero en las diócesis y congregaciones redundará efectivamente en más trabajo de misión y de alcance social, o si terminaría destinándose a compensar el presupuesto general.

Susannah Perkinson, miembro del Comité, sugirió que reducir el monto del dinero en el presupuesto “conlleva confiar en que las congregaciones y diócesis hagan buen uso del dinero si éste se queda allí y tal vez educarlas [al respecto] para que ciertamente hagan buen uso de él”.

Otro conflicto con el que el PB&F tuvo que enfrentarse fue si el presupuesto debía ser el mecanismo para hacer esos cambios y, de ser así, de qué manera.

Diane Pollard, presidente del BB&F dijo al comité que “estamos atrapados entre el proceso actual y el deseo de muchos de cambiar ese proceso, y yo no creo que sea labor de este comité cambiar el proceso”.

Steve Lane, copresidente del Comité y obispo de la Diócesis de Maine, dijo que él era “una voz que se opone a reducir el presupuesto, porque creo que estamos reduciendo a ciegas sin mayor debate: una reducción es tan buena como cualquier otra y no hay manera de decidir que cosa nos lleva más lejos que otra, porque no sabemos adónde vamos”.

La Rda. Canóniga Mally Lloyd, miembro del PB&F se hizo eco de este conflicto al decir, “estoy totalmente en conflicto porque creo que deberíamos hacer algo radicalmente diferente y creo que llegamos hasta el borde y retrocedemos, y luego vamos hasta el borde y volvemos a retroceder”.

Al final, el PB&F convino en dejar que Lane y Pollar crearan un grupo de trabajo compuesto por miembros del Comité para recoger información sobre las diversas propuestas de cambios estructurales  que se han debatido recientemente. Gregory Straub, el Secretario de la Convención General sugirió que el grupo reúna también información sobre los intentos que se han hecho en ese sentido en el pasado.

“Eso no significa necesariamente que manejaremos todo esto, pero podemos tener todo esto delante de nosotros y tal vez, en la redacción del presupuesto, sirva de ayuda a los movimientos que se vayan creando” opinó Lane respecto a la práctica.

El anteproyecto del presupuesto debe publicarse aquí pronto, anunció Kurt Barnes, el Tesorero [de la Iglesia]. Él le dijo al PB&F que él y sus colegas necesitaban tiempo para ajustar el documento de manera que refleje con precisión cierto número de cambios que el Consejo le hizo durante la última tarde de su reunión. Cuando se dé a conocer, el documento incluirá una carta del Consejo en la que explica la lógica que se usa en la redacción del presupuesto.

El Consejo le ha asignado a su Comité Ejecutivo que diseñe y controle el proceso de la creación del presupuesto, y el pasado 27 de enero ese comité la presentó al Consejo dos posibilidades para el presupuesto. En una se le solicitaba a las diócesis que contribuyeran con el 19 por ciento de sus ingresos, y la otra se basaba en los ingresos [obtenidos] si las diócesis contribuían con el 15 por ciento. La diferencia de ingresos fue de aproximadamente $13,5 millones.

El Consejo redactó la versión final del anteproyecto del presupuesto 2013-2015 suponiendo que se solicitará el 19 por ciento, en tanto los gastos se bosquejaron en base a la versión del 15 por ciento. En esa perspectiva de gastos, los miembros del Consejo fijaron entonces sus prioridades para restablecer partes del presupuesto. Entre esas prioridades se incluyeron la inversión en redes incipientes y el apoyo de las ya existentes, a fin de potenciar el ministerio y las comunicaciones locales.

“Esto es un anteproyecto de presupuesto y nada es sacrosanto”, dijo Pollard al grupo del PB&F al comienzo de su reunión. “Lo que es sacrosanto es que no podemos cambiarlo entre ahora y la Convención General”.

Lo que el  PB&F puede hacer es informarse de cómo el anteproyecto del presupuesto se redactó y conseguir más detalles respecto al trabajo que financia, y establecer un mecanismo para llevarlo a cabo, incluido el entrevistar a algunos miembros del personal denominacional. Straub le dijo al Comité que también puede considerar y presentar resoluciones antes del comienzo de la Convención a fin de discutirlas temprano en la agenda, si fuere necesario.

Una vez que empiece la Convención, el PB&F convocará una audiencia abierta el 4 de julio (el día antes del comienzo oficial de la Convención), de 12:30 P.M. a 1:30 P.M., para discutir el marco del presupuesto 2013-2015; y recogerá testimonios sobre una resolución que le pedirá a la Convención que ratifique la decisión tomada en la última reunión trienal (a través de la Resolución D027) a fin de que el presupuesto 2013-2015 se centre en lo que llamó las “prioridades estratégicas” de las Cinco Marcas de la Misión de la Comunión Anglicana.

El PB&F también sostendrá otras dos audiencias en la Convención, una sobre decisiones de egresos en la noche del 6 de julio y otra sobre decisiones de ingresos el 7 de julio, también en la noche. Las tres audiencias probablemente conllevarán discusiones en pequeños grupos, moderadas por miembros del PB&F así como habrá lugar para testimonios individuales.

El Comité también se propone instalar una página web —o blog— moderada para recibir comentarios de toda la Iglesia sobre su labor.

Además de estas vistas, el Comité se reunirá diariamente para trabajar en un presupuesto que ha de presentarle a la Convención. Como parte de ese proceso, los miembros deben proponer una fórmula de financiación que incluya el determinar qué porcentaje del ingreso operativo se le pedirá a las diócesis que contribuyan. Además de considerar y posiblemente cambiar el plan de egresos contenido en el anteproyecto del presupuesto que el Consejo propone, el Comité también debe tomar en cuenta todas las resoluciones aprobadas por la Convención que impliquen gastos.

El Comité debe presentar su propuesta presupuestaria no más tarde de las 2:15 P.M. del 10 de julio en una sesión conjunta de la Cámara de Obispos y de la Cámara de Diputados, en el recinto de esta última. Se ha fijado una votación de cada cámara para el 12 de julio, el último día de la Convención. El presupuesto entra en vigor el 1 de enero de 2013.

—La Rda. Mary Frances Schjonberg es editora/reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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