Compañeros en la fe y de recursos

May 11, 2013



El Rdo. Richard Kunz, ex director ejecutivo de El Hogar, un centro de acogida para muchachos y muchachas en Tegucigalpa, Honduras, y Charlie Nakash, misionero episcopal en la diócesis de la República Dominicana, participan en una pequeña discusión de grupo en la Conferencia de la Red Global de la Misión Episcopal en Bogotá. Foto de Lynette Wilson para ENS.

El Rdo. Richard Kunz, ex director ejecutivo de El Hogar, un centro de acogida para muchachos y muchachas en Tegucigalpa, Honduras, y Charlie Nakash, misionero episcopal en la diócesis de la República Dominicana, participan en una pequeña discusión de grupo en la Conferencia de la Red Global de la Misión Episcopal en Bogotá. Foto de Lynette Wilson para ENS.

[Episcopal News Service – Bogotá, Colombia] A hora y media de la densamente poblada Bogotá, en medio de las montañas, se encuentra la Misión de Santa Marta, detrás de la cual hay una granja.

Es la única parroquia de Facatativá, una municipalidad la mayoría de cuyos habitantes son campesinos y donde la parroquia administra una clínica, además de la granja —que no se encuentra en producción por falta de recursos. El 8 de mayo, dos autobuses repletos con más de 50 personas que asisten a la conferencia de la Red Global de la Misión Episcopal (GEMN, por su sigla en inglés) visitaron la iglesia de Santa María.

Noventa y nueve episcopales de Norte, Centro y Sudamérica y el Caribe se reunieron del 5 al 9 de mayo en Bogotá, Colombia, para la 18ª conferencia anual de la red. El tema de ésta fue “Compañeros en la fe y de los recursos: la participación en la misión de Dios”.

A diferencia de otras conferencias anteriores de la GEMN, la de Bogotá, además de centrarse en la misión, incluye la adecuada sostenibilidad económica en el escenario de la IX Provincia, que en 2012 adoptó el autosostén como un énfasis.

“En última instancia, percibimos que la IX Provincia no había tenido esa participación en la GEMN, en parte porque está separada, y queríamos conectarlos con sus colegas de Estados Unidos”, dijo el Rdo. Ted J. Gaiser, presidente de la Red y misionero de la Iglesia Episcopal que sirve en la Diócesis de Colombia. “Cuando abordamos a los obispos de la IX Provincia y les preguntamos si querían hacer una conferencia con nosotros, dijeron que querían que el tema fuese la sostenibilidad porque es en eso en lo que ellos han estado trabajando”.

Fundada en 1963, la Diócesis de Colombia es la diócesis más joven de la Iglesia Episcopal y una de las siete diócesis de la IX Provincia, que se extiende a través del Caribe, Centroamérica y el norte de América del Sur. Las otras son Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador Central, Ecuador Litoral y Honduras, todas las cuales están representadas en la conferencia.

El obispo de Colombia, Francisco Duque-Gómez, les da la bienvenida a los asistentes a la conferencia de la Red Global  de la Misión Episcopal durante una eucaristía celebrada el 5 de mayo en la catedral de San Pablo en Bogotá. Foto de Lynette Wilson para ENS.

El obispo de Colombia, Francisco Duque-Gómez, les da la bienvenida a los asistentes a la conferencia de la Red Global de la Misión Episcopal durante una eucaristía celebrada el 5 de mayo en la catedral de San Pablo en Bogotá. Foto de Lynette Wilson para ENS.

Durante más de 20 años, debido a la constante guerra civil y al narcotráfico, Colombia ha estado cerrada al mundo, pero ahora las cosas están cambiando, dijo el obispo de Colombia, Francisco Duque-Gómez, añadiendo que el hecho que la conferencia de la GEMN se celebre en Colombia les permite a los asistentes ver una realidad diferente a la de Estados Unidos, y mostrarles a ellos y a otros que es seguro visitar Colombia.

La GEMN es una red de individuos, representantes de organizaciones de desarrollo y de misiones diocesanas comprometidos a compartir información sobre la misión y a promover la misión.

La conferencia incluyó las exposiciones plenarias “Sostenibilidad financiera y económica: un cambio de paradigma en la vida y la misión de la Iglesia”, impartida por Humberto Shikiya, economista argentino y director general del Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio, una asociación de carácter cristiano sin fines de lucro dedicada a la capacitación; “Vínculos teológicos con la sostenibilidad económica”, dada por Paulo Ueti, el facilitador latinoamericano de la Alianza Anglicana; y talleres tales como “Proyectos de desarrollo”, “Desarrollo de una fundación basada en la Iglesia”  y “Grupos de desarrollo”, basados en los logros del Grupo Dominicano de Desarrollo.

El Grupo Dominicano de Desarrollo se creó en 1998 para ayudar al desarrollo y la autosuficiencia de la Diócesis de la República Dominicana, una de las diócesis de más rápido crecimiento de la Iglesia Episcopal. En 15 años, el GDD ha recaudado más de 10 millones de dólares para financiar la construcción de infraestructuras en la República Dominicana, entre las que se incluyen iglesias, escuelas, guarderías infantiles y clínicas. Se ha sostenido como un modelo de autosostén a través de la IX Provincia.

Bob Stevens, que ha prestado servicios en el Grupo Dominicano de Desarrollo desde su fundación y quien se jubilará a fines de este mes, dijo que al crear una agrupación para el desarrollo es importante que el liderazgo extranjero y el liderazgo local establezcan fuertes vínculos.

“Se logra a través de la amistad. El obispo [Julio César] Holguín y yo somos buenos amigos. Muchos de los sacerdotes de la diócesis son amigos”, dijo Stevens, luego del taller “Grupos de desarrollo” impartido el 7 de mayo. “No se trata tan sólo de negocios, sino del terreno común por el que uno transita”.

La Diócesis de la República Dominicana, que ha existido por 116 años, tiene unas 16 relaciones de diócesis compañeras, en contraste con la Diócesis de Colombia que sólo tiene dos, Connecticut y Virginia Occidental.

En su carta de bienvenida a los asistentes a la conferencia, Duque-Gómez explicó que el conflicto armado de medio siglo, el narcotráfico y la precaria situación de seguridad que ha afectado al país durante tanto tiempo —y que ha dado lugar al desplazamiento interno de unas 5,2 millones de personas— ha obrado en contra de la formación de asociaciones en la diócesis.

Hay una renovada esperanza, sin embargo, en tanto el gobierno y la guerrilla intentan de nuevo negociar un acuerdo de paz. En noviembre de 2012, el gobierno colombiano y el a la izquierda de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, comenzaron una nueva ronda de negociaciones, la segunda sesión de la cual tiene lugar actualmente en La Habana, Cuba. Tres intentos anteriores de acuerdos de paz han resultado infructuosos.

El 7 de mayo, los asistentes a la conferencia tuvieron la oportunidad de visitar la Misión del Espíritu Santo, una pequeña parroquia situada en Soacha, comunidad pobre de las afueras de Bogotá poblada por desplazados internos, donde la Iglesia comenzó un programa que presta servicios a madres solteras y a mujeres desamparadas, a las que les proporciona educación, asistencia médica y capacitación.

En Colombia, explicaron las mujeres, a uno pueden matarlo por hablar públicamente en defensa de los derechos humanos, sin embargo, ellas todavía mantiene el grupo de más de 60 personas que se dedica a luchar por los derechos de las mujeres, incluidos el derecho a vivir una vida libre de violencia, el acceso a la educación y a la atención sanitaria, a las oportunidades económicas y el derecho a tener vacaciones, algo que una vida de desplazamiento y exclusión social no les permite.

Herb Glahn, miembro de la iglesia episcopal Emanuel [Emmanuel Episcopal Church] en Petoskey, Michigan, y Clemencia López, de MESA, durante una plática el 7 de mayo en la Misión del Espíritu Santo, una pequeña parroquia en Soacha. Foto de Lynette Wilson para ENS.

Herb Glahn, miembro de la iglesia episcopal Emanuel [Emmanuel Episcopal Church] en Petoskey, Michigan, y Clemencia López, de MESA, durante una plática el 7 de mayo en la Misión del Espíritu Santo, una pequeña parroquia en Soacha. Foto de Lynette Wilson para ENS.

“Éstas son personas muy valientes”, dijo Herb Glahn, miembro de la iglesia episcopal Emanuel [Emmanuel Episcopal Church] en Petoskey, Michigan, que visitó la parroquia de Soacha el 7 de mayo. “Se sienten cómodos compartiendo lo que necesitan y por lo que trabajan”.

Era la primera vez que Glahn visitaba Colombia, y aunque él conocía algo del país desde un nivel “intelectual”, era la primera vez que ponía “los pies en el terreno” y, antes de la mañana del 7 de mayo, no sabía que el conflicto de 50 años en Colombia había dado lugar a millones de personas desplazadas dentro del país.

A partir de los años 80 del pasado siglo, la competencia y las disputas de tierra para la agricultura, la ganadería, la extracción de recursos y el cultivo de coca han figurado de manera prominente en el conflicto de Colombia, en tanto los grupos armados luchaban por el control de territorio. Además de los millones de personas desplazadas interiormente, la situación ha causado que más de 400.000 colombianos se hayan convertido en refugiados.

Al preguntarles los asistentes respecto al papel de los Estados Unidos y las corporaciones multinacionales en el desplazamiento internos de los colombianos, las mujeres reunidas en la Misión del Espíritu Santo dijeron que los gobiernos y las corporaciones obran de manera diferente a los pueblos, y que el pueblo colombiano se siente solidario con el pueblo estadounidense.

Desde 2000, a través del llamado “Plan Colombia,” Estados Unidos le ha dado al gobierno colombiano más de $8,000 millones en ayuda militar y económica. Parte de esa ayuda se ha dedicado a la protección de los intereses de las corporaciones multinacionales.

Ashley Cameron, empleada temporal en prácticas de la Oficina de Misión y Trabajo Comunitario de la Diócesis de Virginia; Elizabeth Boe, funcionaria de la red global de la Iglesia Episcopal; y Ryan Abrams, misionero del Cuerpo de Servicio de Jóvenes Adultos que sirve en la Diócesis de Costa Rica, durante la eucaristía de apertura de la conferencia en Bogotá de la Red Global de la Misión Episcopal. Foto de Lynette Wilson para ENS.

Ashley Cameron, empleada temporal en prácticas de la Oficina de Misión y Trabajo Comunitario de la Diócesis de Virginia; Elizabeth Boe, funcionaria de la red global de la Iglesia Episcopal; y Ryan Abrams, misionero del Cuerpo de Servicio de Jóvenes Adultos que sirve en la Diócesis de Costa Rica, durante la eucaristía de apertura de la conferencia en Bogotá de la Red Global de la Misión Episcopal. Foto de Lynette Wilson para ENS.

Los asistentes a la conferencia también tuvieron una oportunidad de aprender más acerca de la situación social y económica de Colombia mediante las visitas a los sitios de misión, entre ellos la Misión Divino Salvador, una parroquia de Bogotá que ofrece albergue para ancianos desamparados y que también dirige un programa extraescolar para los jóvenes de la zona.

Robert Harris, miembro del Comité de Misión Global de la Diócesis de Massachusetts Occidental, asistió a la conferencia del GEMN, según dijo, para aprender más acerca de la misión a fin de servirle mejor a su parroquia y a su diócesis y también para discernir su propio llamado.

Él encontró particularmente útiles las dos exposiciones plenarias sobre teología y economía. “La misión tiene que ver con transformación y en eso consiste el desarrollo”, dijo Harris.

Esta es la segunda conferencia de la GEMN a la que asisten Tom y Dianne Wilson, misioneros episcopales asentados recientemente en El Salvador. Durante la conferencia del año pasado en Connecticut, los Wilson estaban todavía en el intento de discernir su llamado a la misión, dijeron ellos.

“Bien, ya lo hemos discernido”, expresó Tom Wilson, añadiendo que el refuerzo positivo de otros asistentes a la conferencia había robustecido su decisión. “Estuvieron diciéndonos constantemente, ‘vayan’ y eso nos mantuvo el impulso”.

La GEMN, el mayor grupo de misión de la Iglesia Episcopal, le ofrece lugar a las personas interesadas en la misión para asociar y compartir ideas, dijo Tim Skimina, presidente de Compañeros en Cristo, un ministerio de la Diócesis de Indiana del Norte con la Diócesis de Honduras, y miembro de la junta directiva de la GEMN.

“Cualquiera que se interese en la misión puede participar activamente con la GEMN”, afirmó.

– Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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