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Pascua 3 (C): La Fiesta de Juliana de Norwich - 5 de mayo de 2019

May 5, 2019

El 8 de mayo, la Iglesia celebra la fiesta de Juliana de Norwich, una anacoreta inglesa del siglo XV, mística y escritora.

Juliana de NorwichNacida alrededor de 1342, durante los años de la segunda pandemia de peste o peste negra, poco se sabe sobre la primera etapa de la vida de Juliana, ni siquiera su nombre. Cuando se convirtió en una anacoreta (una mujer que se retira de la vida secular con fines religiosos), tomó el nombre de “Juliana”, porque su celda fue construida en la pared de la iglesia de San Julián de Norwich. Originalmente, se cree que la iglesia fue nombrada, ya sea por san Julián el Hospitalario o san Julián de Le Mans.

A la edad de 30 años, Juliana sufrió una grave enfermedad, y en su lecho de muerte experimentó una serie de visiones de Cristo, o “manifestaciones”. Cuando se recuperó, escribió un libro acerca de esas visiones, Revelaciones del Amor Divino, que también se le ha conocido como el Texto Corto. Este sigue siendo el libro más antiguo conocido escrito en inglés por una mujer. Varias décadas más tarde, ella comenzó a trabajar en un segundo libro, explorando más a fondo el significado de sus visiones, y se conoce como el Texto Largo.

Como anacoreta, Juliana vivió una vida solitaria, sin dejar nunca su celda. Le llevaban las comidas, y mantuvo un pequeño jardín cerrado por una pared alta. Aparte de escuchar a través de una ventana con cortinas a los que venían a pedir consejo, vivía en completo aislamiento, a pesar de la creencia popular de que tenía un gato, y en el arte se la representa a menudo con su gato.

“Todos estarán bien, y todos estarán bien, y todo tipo de cosas estará bien.” — Revelaciones del Amor Divino

Colecta para Juliana de Norwich

Señor Dios, que misericordiosamente concediste a la dama Juliana muchas revelaciones sobre tu amor nutriente y sostenedor, mueve nuestros corazones, como el suyo, para que te busquemos sobre todas las cosas, porque al dártenos nos lo das todo. Por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén. (“Santas, Santos”, p. 363)

 
 
 
 
 
 
 

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