Insertos para los Boletines

Los insertos para los boletines dominicales con información sobre la historia, la música, liturgia, misión y ministerio de la Iglesia Episcopal.

Cuaresma 4 (A): Una vida transformada: El Camino del Amor para la Cuaresma – Bendecir - 22 de marzo de 2020

March 22, 2020

Aprovechando la antigua práctica de dedicar la Cuaresma, como un período de estudio y preparación para vivir como discípulo cristiano (conocido como el catecumenado), nos complace presentar enseñanzas semanales tomadas de Uba Vida Transformada: El Camino del Amor para la Cuaresma. Obtenga más información en episcopalchurch.org/life-transformed.

LEA Ezequiel 36:24-28

En nuestra primera sesión, exploramos el antiguo rito bautismal que es el fundamento de la Gran Vigilia Pascual. En el pasaje de Ezequiel para esta sesión, vemos que Dios BENDICE a los israelitas a través del acto de rociarles con agua. Esta lectura nos recuerda que nosotros también somos bendecidos por Dios a través de las aguas del bautismo. Algunas congregaciones practican la aspersión (el rociarle agua bendita al pueblo) en la Vigilia Pascual luego de la renovación de los votos bautismales.

Como hemos resaltado, un importante elemento en el rito antiguo era volverse del pecado y renunciar a las cosas que nos distanciaban del amor de Dios. Somos llamados a renunciar a los ídolos que adoramos en lugar de Dios. Ahora bien, desde nuestro punto de vista moderno, podríamos pensar que no adoramos ídolos; sin embargo, los ídolos no son simplemente imágenes de otros dioses. Más bien, un ídolo es cualquier cosa a la que asignemos un valor supremo en nuestras vidas: en aquello que empleamos nuestro tiempo, talento y dinero. Nuestro trabajo, el poder, el dinero, la reputación, ciertas relaciones o cualquier cosa que aleje nuestro corazón de Dios: esos son ídolos.

Si bien los ídolos parecen momentáneamente satisfactorios, al final afectan nuestra relación con Dios y limitan nuestra capacidad o voluntad de vivir para los demás. Con frecuencia, nos aferramos a los ídolos movidos por una tendencia a la precariedad; deseamos lo que creemos que no tenemos. Cuando nuestros corazones se centran en un ídolo, se limitan y se cierran como un corazón de piedra. Sólo cuando nos volvemos a Dios nuestros corazones se abren para que podamos, a nuestra vez, abrir nuestros corazones para bendecir a otros. Cuando nos damos cuenta de que hay suficiente amor de Dios para nosotros, ya no nos aferramos a los ídolos de antaño que nunca pueden darnos esa sensación de abundancia. Una vez que estamos seguros en esa abundancia, saltaremos a bendecir a otros con nuestras historias, nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestros corazones.

REFLEXIONE: Bendecir es necesario [una acción] relacional, una afirmación de nuestra condición de seres como hijos de Dios. Tómese unos minutos para considerar en lo que ha gastado la mayor parte del tiempo, el dinero o las preocupaciones en la última semana. ¿Qué cantidad de atención o de tiempo ocupan en relación con los recursos invertidos en un directa relación con Dios? ¿Te han impedido esas cosas que bendigas a otros? ¿O son ellas una bendición?

 
 
 
 
 
 
 

Contacto: Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.
Editor, Sermones que Iluminan