The Impact of the BLESS Annual Appeal

Let us love in truth and action. 

Being a follower of Jesus means responding to what He called us to do: Go out into the world to feed His sheep and tend His lambs. In the past few months, we have experienced the extraordinary challenge of the COVID-19 virus and heard renewed cries for justice following the murder of George Floyd. While we cannot ignore its history of racial injustice and discrimination against people of color, The Episcopal Church is answering the call to live faithfully now and into the future. Embracing our responsibility to practice and model physical distancing, we have worshiped, prayed, and grieved together at a distance. But we also feed the hungry, comfort the sick, celebrate unions, and bless the dying. We practice our faith together while apart, continuing to engage and invite new followers to the Jesus Movement, a Way of Love that has also called us to speak out when we see wrongdoing and to provide solace throughout our communities.  

Following His call has never been easy; it takes practice and constancy. As Presiding Bishop Michael Curry recently shared, “Kingdom of God thinking is already happening. God’s rubric of love is already in action. I’ve been watching bishops, priests, deacons, and laypeople of our Church following Jesus in the practices that model His Way of Love and doing things we never imagined. The creativity and the risk-taking—done with love— are amazing.” These times have shown us the power of practicing the Way of Love and its impact on our communities and congregations, as together we: 

  • Worship—connecting the faithful and the seekers to daily virtual worship services from Episcopal churches such as St. Bartholomew’s in New York, St. Christopher’s in Pennsylvania, Washington National Cathedral, and churches in Puerto Rico and five countries in Latin America and the Caribbean, among many others. 
  • Bless—shepherding and advising Episcopal clergy and chaplains as they answer the call to serve in hospitals and nursing facilities and offer solace and comfort to patients, staff, and families, as well as supporting them as they provide social assistance through parish-based feeding programs that have been deemed essential during periods of quarantine. 
  • Go—showing the Way of Love in conversations with news journalists across the media, sharing our faith with those for whom The Episcopal Church is a new experience, as well as with those whose experience with the Church is lifelong. 
  • Learn —engaging with our brothers and sisters across faith traditions to respond to a virus that does not respect borders, and advocating through the Episcopal Public Policy Network for new ways to care for each other and all of creation. 

To aid these ministries and many more, I invite you to support The Episcopal Church, as you are able, with a gift to the BLESS Annual Appeal. Your gift will help us build, heal, and renew the communities of faith throughout the Church. 

Though physically apart, let us stand together in truth, and act together with daring and moral courage. Let us be confident, as the Presiding Bishop reminds us, that we are held in God’s almighty hands of love. 

Thank you for your trust and your confidence in us as we do this important work together. 

N. Kurt Barnes
Treasurer and Chief Financial Officer 

Amemos con la verdad y con las acciones. 

Seguir a Jesús implica responder a lo que Él nos ha llamado a hacer: salir al mundo y alimentar a Sus ovejas y cuidar a Sus corderos. En estos últimos meses hemos vivido el desafío extraordinario del virus COVID-19 y hemos escuchado el renovado clamor que pide que se haga justicia luego del asesinato de George Floyd. Aunque La Iglesia Episcopal no puede ignorar su historia de injusticia racial y discriminación contra la gente de color, hoy en día y de cara al futuro está respondiendo al llamado de vivir con fidelidad. Aceptamos nuestra responsabilidad de practicar y dar el ejemplo del distanciamiento social, hemos adorado, orado y llevado nuestro duelo juntos a través de la distancia. Pero también hemos dado de comer al hambriento, consolado al enfermo, celebrado reuniones y dado la bendición al agonizante. Practicamos nuestra fe manteniendo la distancia, continuamos participando e invitando a seguidores del Movimiento de Jesús en un Camino del Amor que nos ha llamado a no quedarnos callados ante la injusticia, y hemos también consolado a nuestras comunidades.  

Seguir Su llamado jamás ha sido fácil; requiere práctica y constancia. Como nos compartió hace poco el Obispo Presidente Michael Curry, “El Reino de Dios ya está aquí. La rúbrica del amor de Dios ya está en acción. He observado a obispos, sacerdotes, diáconos y laicos de nuestra Iglesia seguir a Jesús, tanto en la forma en que se conducen como en su comportamiento que modela Su Camino del Amor. Los he visto hacer cosas que jamás nos hubiéramos imaginado hacer. “La creatividad y la disposición a tomar riesgos, cuando se hace con amor, dan resultados increíbles”. Estos tiempos nos han demostrado el poder de la práctica del Camino del Amor, y su impacto en nuestra comunidades y congregaciones, ya que juntos: 

  • Adoramos — conectamos a las personas de fe con los que están sedientos de ella, a través de servicios de adoración virtual de iglesias Episcopales tales como San Bartolomé en de Nueva York, San Cristóbal en Pensilvania, la Catedral Nacional en Washington e iglesias en Puerto Rico y cinco países de América Latina y El Caribe, entre otras.
  • Bendecimos—y guiamos el rebaño y aconsejamos a los capellanes y clérigos episcopales a medida que responden al llamado de dar sus servicios en hospitales y centros de cuidado médico, y ofrecen consuelo y apoyo a los pacientes, el personal de atención médica y las familias. Asimismo, los apoyamos en sus tareas de asistencia social a través de programas de alimentación en las parroquias, los cuales se han convertido en un servicio esencial durante los períodos de cuarentena. 
  • Avanzamos—por el Camino del Amor en conversaciones con periodistas y noticieros en todos los medios de comunicación, compartiendo nuestra fe con aquéllos para quienes la Iglesia Episcopal es una experiencia nueva, así como con aquéllos que han tenido experiencia con la Iglesia Episcopal toda la vida. 
  • Aprendemos —participando con nuestros hermanos y hermanas de otras tradiciones de fe para responder juntos ante un virus que no respeta fronteras, y abogamos a través de la Red Pública Episcopal para encontrar nuevas formas de cuidarnos los unos a los otros, y de cuidar al resto de la creación. 

A fin de apoyar estos ministerios y muchos más, los invito a apoyar a La Iglesia Episcopal con lo que cada uno pueda, a través de una donación a la Apelación Anual BENDICIÓN BLESS Annual Appeal. Su regalo nos ayudará a construir, sanar y renovar las comunidades de fe de toda la Iglesia. 

Aunque nos encontremos separados físicamente, unámonos todos alrededor de la verdad y actuemos juntos con osadía y valentía moral. Tengamos confianza que como bien nos recuerda nuestro Obispo Presidente, estamos protegidos en las manos del amor de Dios todopoderoso. 

Les doy las gracias por su confianza y fe en nosotros, a medida que hacemos juntos este importante trabajo.

N. Kurt Barnes
Tesorero y Director Financiero

CONTACT:
Julia Alling - Annual Appeal Manager
jalling@episcopalchurch.org
212-716-6271

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